Que ver en Alfaro: historia romana, cigüeñas y vino en La Rioja

Los niños no vienen de París, sino de Alfaro. Porque su Colegiata, además de ser el templo más grande de La Rioja, alberga la mayor colonia urbana de cigüeña blanca del mundo. Pero esta localidad riojana es mucho más que patrimonio y naturaleza, también es cultura y vino. Porque como buena anfitriona, una vez al año sus bodegas salen a la calle para celebrarlo con vecinos y viajeros. ¿Nos acompañas a descubrir que ver en Alfaro?

Que ver en Alfaro - historia romana, cigüeñas y vino en La Rioja

En la parte más oriental de La Rioja Baja, a tiro de piedra de Navarra, hay una fértil localidad bañada por el río Alhama, muy cerca de su desembocadura en el Ebro. Al igual que su imponente Colegiata, los antiguos palacios del casco histórico atestiguan su rica y larga historia, en la que incluso cuatro reyes llegaron a superar sus diferencias. Según algunos, su nombre vendría de una torre elevada o atalaya, al-faruh, en árabe. Pero sus raíces se hunden mucho más atrás, en la época celtíbera, cuando ya había asentamientos en esta vega fértil del Ebro.

Los Sotos del Ebro

Pinceladas de la Historia de Alfaro

Illurcis, Graccurris y Alfaro

En un alto cercano al actual centro histórico se encontraba Illurcis, una ciudad arévaca que controlaba el paso natural del valle del Ebro y la vega del Alhama. Romanizada y entregada a los vascones, en tiempos de Tiberio Sempronio Graco la ciudad se refundó en una ubicación más próxima al Ebro y mejor comunicada. Así nació Graccurris, la primera ciudad romana del valle del Ebro. Con el tiempo, pasó de ser un importante centro militar desde el que partieron expediciones contra Numancia a un municipium, con privilegios y el derecho a acuñar su propia moneda.

Posteriormente abandonada, la ubicación de Graccurris se perdió. Sin embargo, el territorio siguió estando poblado tanto en época visigoda como musulmana. Fueron precisamente los musulmanes los que establecieron la población en su ubicación actual y le dieron su nombre.

Los Cuatro Reyes y el Alfaro medieval

Según cuenta la leyenda, en el año 1208, Alfaro fue escenario de un encuentro tan discreto como trascendental. Los cuatro reyes cristianos —Alfonso VIII de Castilla, Pedro II de Aragón, Sancho VII de Navarra y Alfonso IX de León— se reunieron en Alfaro para preparar la gran ofensiva contra los almohades que culminaría en la batalla de Las Navas de Tolosa.

Cuadro de las Navas de Tolosa

Cuadro del s. XVII de La Colegiata de Alfaro que representa la Batalla de Las Navas de Tolosa

La tradición oral sitúa ese encuentro en una esquina concreta del casco histórico, hoy conocida como la esquina de los Cuatro Reyes. Ningún documento confirma que esa cita tuviera lugar, pero el nombre ha perdurado a lo largo de los siglos como recuerdo simbólico del papel que Alfaro pudo jugar en uno de los episodios clave de la Reconquista.

Durante la Edad Media, Alfaro fue un enclave disputado por su posición estratégica entre reinos. Los sucesivos monarcas le fueron otorgando diversos privilegios, el principal de ellos el fuero de villa, concedido por Alfonso X el Sabio.

Los siglos de esplendor

En el s. XVI comenzó una etapa de crecimiento cuyo mayor exponente es la Colegiata de San Miguel, el templo más grande de La Rioja y uno de los imprescindibles que ver en Alfaro. En el XVII, el rey Felipe IV otorgó a Alfaro el título de ciudad, consolidando su posición en la región. A partir de ese momento, Alfaro vivió un auge vinculado a la agricultura, el comercio del vino y el desarrollo de una burguesía local acomodada.

Vino de La Rioja

Testigos de la pujanza económica de los siglos XVIII y XIX son los palacios y casonas de familias nobles que aún pueden admirarse en el casco histórico, con escudos, balcones de forja y detalles arquitectónicos que nos hablan de su pasado esplendor. Pero en el legado de esa época también hay historias que sobreviven entre cipreses.

La tumba vertical del joven enamorado

En el cementerio municipal de Alfaro está la única tumba vertical de Europa, perteneciente al joven alfareño D. José Mauleón y Giménez. Nacido en una familia acaudalada, se cuenta que se enamoró perdidamente de una joven perteneciente a la familia Sáenz de Heredia. Ella murió joven, siendo enterrada en el panteón familiar. Poco después, con sólo 28 años, el joven también falleció, pero dejó escrito que debían enterrarlo de pie, velando eternamente a su amor perdido.

Tumba vertical de Alfaro

La tumba está en la zona mas antigua del cementerio, que abre de 9 a 20. No es difícil encontrarla ya que el panteón al que mira es bastante grande. Sin duda, toda una curiosidad que ver en Alfaro.

Revolución industrial en la vega del Ebro

Durante buena parte del s. XX, Alfaro vivió un nuevo impulso ligado al desarrollo industrial. La construcción de una importante azucarera marcó una etapa clave en la transformación económica y social de la ciudad. Fue un motor de empleo y modernización en la comarca, y convirtió a Alfaro en uno de los focos más activos del valle del Ebro durante décadas.

Azucarera de Alfaro

La antigua chimenea de la azucarera hoy en día

Pero además, en esos terrenos se realizaron importantes hallazgos arqueológicos que han ayudado a conocer mejor el pasado romano de la zona. En Alfaro, cada etapa histórica ha ido dejando su impronta, desde el terreno hasta el cielo, donde anidan las cigüeñas.

Imprescindibles que ver en Alfaro

Aunque Alfaro no es muy grande, sí está repleto de patrimonio, naturaleza y rincones curiosos. Lo mejor es que todo está a un paseo de distancia, así que puedes recorrerlo sin prisas, descubriendo su historia paso a paso. Aquí te dejamos un mapa de Alfaro con los principales puntos de interés para que te orientes fácilmente. La Oficina de Turismo de Alfaro se encuentra en la Plaza de España. Abre todos los días de 10 a 14 y de 17 a 20, excepto los lunes, y allí te proporcionarán toda la información que necesites sobre todo lo que hay que ver en Alfaro y los horarios actualizados de cada espacio.

La Colegiata de San Miguel y las cigüeñas

Es imposible hablar de Alfaro sin mencionar la colosal Colegiata de San Miguel, aunque los alfareños la conocen simplemente como Iglesia de San Miguel. Recientemente restaurada tras el rayo que quemó una de sus torres en 2006, impresiona por su tamaño y elegancia. Su fachada clasicista, de ladrillo visto, recuerda cómo fue construida originalmente. Es la única Colegiata de España íntegramente en ladrillo y su aspecto es casi catedralicio. Este templo sustituyó a la antigua iglesia de San Miguel de Arriba, que estaba casi en ruinas.

Que ver en Alfaro - Colegiata de San Miguel

Las capillas

El interior también ha superado los históricos problemas con la humedad y ahora luce en todo su esplendor. Consta de 12 capillas laterales y varias tallas de Mateo de Rubalcaba. La capilla de San Juan Bautista alberga la pila bautismal original. La siguiente es la Capilla del Dulce Nombre de Jesús, donde destaca su retablo de nogal al natural, sin policromar, algo muy poco habitual. Otra capilla interesante es la de los Santos Patronos. San Roque es el patrón mayor de Alfaro, y su talla es de la Escuela Napolitana. También hay aquí una escultura del santo alfareño San Ezequiel Moreno.

En la cabecera hay tres capillas. La de San Ildefonso, a la derecha, alberga el único sepulcro de la colegiata. Y ni siquiera guarda un cuerpo, sólo contiene el corazón de don Manuel Pérez de Araciel y Rada, arzobispo de Zaragoza, por deseo expreso suyo. En el centro se alza un espectacular retablo barroco, decorado con pinturas de la escuela de El Greco que hacen referencia al rosario. En la hornacina central se encuentra una imagen de Nuestra Señora del Rosario, del s. XVII. A la izquierda está la Capilla de San José, que destaca por su crucificado, procedente de la antigua iglesia de San Miguel de Arriba. Algunos autores lo datan en el s. XIII.

El altar mayor y el coro

En el centro del templo destaca un baldaquino rematado por una talla de San Miguel Arcángel, esculpida en el s. XVII por el gran Gregorio Fernández. Para verla como fue concebida, lo mejor es subir al coro. Este se encuentra tras una elegante verja barroca de hierro forjado. El coro está tallado en nogal y es obra de Mateo de Rubalcaba.

Interior de la Colegiata de Alfaro

La entrada a la Colegiata es gratuita, y se ofrecen visitas guiadas a cambio de la voluntad para colaborar en su mantenimiento. El horario habitual es de martes a domingo de 11:00 a 13:00. Además, los miércoles, jueves, viernes y domingo también abre de 17:00 a 19:00, aunque conviene confirmarlo en la Oficina de Turismo al llegar.

La colegiata y las cigüeñas

Uno de los grandes símbolos de Alfaro anida —literalmente— sobre su monumento más emblemático. La Colegiata de San Miguel alberga la colonia urbana de cigüeña blanca más grande del mundo, con más de un centenar de nidos repartidos entre torres, tejados y contrafuertes.

Que ver en Alfaro - cigüeñas en La Colegiata

Durante los meses de primavera y verano, observarlas regresar al atardecer es un auténtico espectáculo. Para disfrutarlo, acércate al mirador de las cigüeñas, situado justo detrás del templo. Desde allí podrás contemplar cómo sobrevuelan la vega del Ebro antes de regresar a sus nidos. Es uno de esos momentos que convierten Alfaro en un lugar único. Fíjate también cuando regreses al centro urbano, porque el murete bajo el mirador tiene un hermoso mural dedicado a estos animales.

Centro de Interpretación de las Cigüeñas y los Sotos del Ebro

Ya te he dicho que observar cigüeñas es una de las mejores cosas que ver en Alfaro. Están presentes casi todo el año, salvo entre septiembre y noviembre. Pero si no es la época, o si quieres saber más sobre ellas, en la planta superior de la Oficina de Turismo encontrarás un espacio gratuito que merece mucho la pena.

El Centro de Interpretación de las Cigüeñas y los Sotos del Ebro ofrece un recorrido muy visual e interactivo por la naturaleza que rodea la ciudad. Incluso podrás ver los nidos de cerca, gracias a un sistema de cámaras conectadas a pantallas que muestran en directo cómo se comportan.

Centro de Interpretación de las Cigüeñas y los Sotos del Ebro

También conocerás cómo se formaron los Sotos del Ebro, ese ecosistema único que Alfaro ha sabido conservar y poner en valor. A lo largo del recorrido verás paneles, maquetas y reproducciones que explican la fauna, la flora y el ciclo vital de las cigüeñas, además de su vínculo con la historia local. Y si tienes un rato, no te pierdas el audiovisual sobre estas aves. Te ayudará a entender por qué el cielo de Alfaro está lleno de alas blancas.

Palacio Abacial y la Sala Graccurris

En el s. XVIII, el abad de Alfaro vivía en una casa alquilada, y por eso impulsó la construcción de una casa-abadía donde poder guardar, entre otras cosas, los cuantiosos diezmos de vino. Sin embargo, el proyecto no lo comenzó él, sino su sucesor, D. Ángel del Río, aunque tampoco llegaría a ver la obra terminada. Los planos fueron realizados por Ventura Rodríguez, uno de los arquitectos más importantes de la época, que delegó su ejecución.

Palacio Abacial de Alfaro

Pocas décadas después, el párroco de San Miguel trató de evitar su desamortización alegando que era una casa parroquial. Sin embargo, tuvo que desistir de esta idea porque generaba cada año unos jugosos ingresos. Por tanto, el Palacio Abacial pasó al Estado, aunque con usufructo del Ayuntamiento de Alfaro, que se hizo cargo de los gastos. Desde entonces ha tenido muchos usos. Hoy es Biblioteca Pública, Casa Consistorial y sede de una sala museológica de gran interés, a la que por cierto no se accede por la puerta principal, sino por la parte de atrás del edificio en el Paseo de San Francisco. Abre de 18 a 20 los jueves y los vienes. Sábado y domingo abre de 10:30 a 13:30. Los sábados además abre por las tardes, de 17 a 19.

La Sala Graccurris

Este espacio recorre los principales momentos históricos de la localidad en un orden inverso, del presente al pasado. Es muy interesante la parte dedicada a la azucarera de Alfaro, su importancia en la economía local y su papel en el redescubrimiento de Graccurris. Posteriormente, irás descubriendo los restos arqueológicos de la antigua Graccurris, referencias a Illurcis y piezas que ayudan a entender la evolución de la ciudad.

Museo Graccurris

Una visita que no te llevará más de media hora, pero que resulta imprescindible para entender la historia de la ciudad y contextualizar qué ver en Alfaro hoy en día. La entrada es gratuita, y puedes consultar los horarios actualizados en la Oficina de Turismo.

Iglesias y conventos que dejaron huella

Además de su espectacular colegiata, Alfaro conserva otros templos que reflejan su pasado religioso, su antigua pujanza y ser lugar de paso del Camino de Santiago del Ebro. Esta ruta jacobea se inicia en la desembocadura del Ebro y va remontando el curso del río hasta Logroño, dónde se une al Camino Francés.

Camino de Santiago del Ebro

Uno de los templos más singulares de Alfaro es la Iglesia del antiguo Monasterio de la Inmaculada Concepción, construida en ladrillo en el s. XVII. Aunque el convento fue demolido, la iglesia se conserva y destaca por su retablo rococó. Muy cerca se encuentra la casa natal de San Ezequiel Moreno, santo local patrón de los enfermos de cáncer.

También del s. XVII es la Iglesia de San Francisco de Asís, edificada con ladrillo y con una sólida base de piedra. Esta última procede, en parte, del antiguo castillo de Alfaro, lo que la convierte en un curioso ejemplo de reutilización histórica.

Iglesia de Nuestra Señora del Burgo

La Iglesia de Nuestra Señora del Burgo, patrona de Alfaro, tiene una historia interesante. La original se encontraba a las afueras, donde hoy se levanta el Hotel Palacios. La actual, construida también en el s. XVII sobre una capilla anterior, llama la atención por el retablo barroco de la Capilla de la Virgen del Burgo.

Iglesia de Nuestra Señora del Burgo en Alfaro

Ermitas de Alfaro

Alfaro conserva dos ermitas del s. XVII promovidas por el Ayuntamiento, aunque muy diferentes entre sí.

La Ermita de San Roque merece una mención especial, al estar dedicada al patrón de la ciudad. Destaca por su robustez y es sorprendentemente grande. Si tuviese una torre campanario bien podría ser una iglesia.

A unos tres kilómetros del casco urbano se encuentra la Ermita de Nuestra Señora del Pilar, también de ladrillo y estilo clasicista. Destaca su portada con frontón triangular y una hornacina flanqueada por los escudos de Alfaro. Aunque suele estar cerrada, una pequeña reja permite ver el altar y la imagen de la Virgen.

ermita de Nuestra Señora del Pilar en Alfaro

Cada 12 de octubre, los alfareños acuden hasta aquí para comprar los tradicionales cordones consagrados. La ermita está junto a un desvío de la N-232A y tiene una amplia zona de aparcamiento al lado.

Alfaro en el Camino Ignaciano

Alfaro también es la última parada riojana del Camino Ignaciano, la ruta que sigue el viaje realizado por San Ignacio de Loyola en 1522 desde Loyola hasta Manresa. El peregrino llega desde Calahorra pasando junto a la Ermita del Pilar, atraviesa después la ciudad y abandona La Rioja rumbo a Tudela.

No está claro que el propio San Ignacio pasase realmente por Alfaro, pero el trazado actual permite descubrir algunos de sus monumentos mientras haces el Camino. En nuestro artículo sobre el Camino Ignaciano por Alfaro te contamos por dónde discurre, dónde dormir y todo lo que encuentra el peregrino durante esta etapa.

Caminos de Encuentro en Alfaro

El peregrino abandona la ciudad por la rotonda con la escultura Caminos del Encuentro, que representa los dos caminos peregrinos que atraviesan la ciudad, aunque en sentidos opuestos

Palacios y casas señoriales de Alfaro

Alfaro conserva un valioso conjunto de palacios urbanos y casas señoriales que reflejan su auge económico entre los siglos XVII y XIX. Destacan especialmente el Palacio del Marqués de Orovio, vinculado a un influyente político y ministro del s. XIX. Actualmente en rehabilitación, su sobria fachada lateral contrasta con su elegante portada principal.

El Palacio de los Sáenz de Heredia, también del s. XIX, fue edificado sobre una casa en la que se alojó Felipe V. Por ello conserva las cadenas reales frente a la puerta. También tiene una espectacular escalera de mármol y un gran salón de espejos. Hoy alberga un colegio.

Palacio de los Sáenz de Heredia

Pero hay muchos más que ver en Alfaro. Como el Palacio Araciel, con orígenes medievales, o el más reciente Palacio Remírez. Una zona dónde se concentran varios palacetes es el cruce conocido como las Cuatro Esquinas, dónde varias mansiones nobiliarias recuerdan el esplendor de la burguesía local, con balcones de forja y detalles arquitectónicos que merecen una mirada atenta.

Paseo de la Florida y las bodegas que salen a la calle

El Paseo de la Florida es algo más que una agradable zona verde. Es un punto de encuentro para los alfareños y un lugar con historia. Aquí se encontraba una de las antiguas puertas de entrada a la ciudad, y fue uno de los primeros espacios públicos de La Rioja en contar con jardines y arbolado de forma planificada. En uno de sus extremos encontrarás una escultura dedicada a San Ezequiel Moreno.

Ezequiel Moreno

Además de ser un pequeño pulmón verde dentro del casco urbano una vez al año este tranquilo paseo se transforma en una fiesta que tiene al vino como protagonista. En verano, tiene lugar Bodegas en la Calle, un evento en el que los productores locales montan sus puestos sirviendo vino por copas. Además, hay pinchos y música al aire libre, entre árboles y buen ambiente.

Una forma de conocer no solo los vinos de la zona, sino también a quienes los hacen. Y de brindar, literalmente, por lo que hace única a esta tierra.

Torre Castillo de Alfaro

Aquí no encontrarás ni torre ni castillo, sino el mirador de la cruz del castillo, cómo se conoce en Alfaro. Los vestigios visibles de la antigua fortaleza no son espectaculares, pero las panorámicas de la ciudad y sus alrededores sí. Otro lugar desde el que ver a las cigüeñas regresar al atardecer a sus nidos en la Colegiata.

Mirador de la Cruz del Castillo de Alfaro

El puente de arcos oblicuos

En la carretera hacia Grávalos se esconde una de las construcciones más curiosas de Alfaro. Y decimos se esconde porque puedes pasar literalmente por encima del puente de arcos oblicuos sin darte cuenta como nos pasó a nosotros 😯. La carretera parece continuar recta sobre una pequeña loma y no tienes sensación de estar cruzando un puente.

Durante mucho tiempo se pensó que podía ser romano o medieval. Sin embargo, la documentación estudiada por el historiador alfareño Antonio Aguirre permitió fecharlo en 1875, cuando se proyectó la carretera de Alfaro a Villarroya. Sus cinco arcos oblicuos son precisamente su elemento más singular.

Puente de Arcos Oblicuos (Alfaro)

Recientemente se ha señalizado el acceso, pero tendrás que detenerte y bajar hasta el puente para apreciarlo realmente. Está en el km 15 de la LR-385, en el paraje conocido como Cuesta de la Reina.

El pasado romano de Alfaro: Graccurris y el Ninfeo

Alfaro conserva vestigios de su pasado como ciudad romana, aunque son escasos y están algo dispersos. Aun así, forman parte de lo imprescindible que ver en Alfaro, sobre todo si visitas primero el museo del Palacio Abacial.

Graccurris, dónde nació Alfaro

Aunque hoy apenas queden restos visibles, pero el yacimiento ha sido objeto de una ambiciosa intervención y pronto abrirá al público. Pero incluso ahora que todavía está cerrado, merece la pena una breve parada. Aquí estuvo Graccurris, la primera ciudad romana del valle del Ebro, fundada en tiempos de Tiberio Sempronio Graco. Quitando el templo que han reconstruido, no hay mucho que ver a simple vista, pero sí mucho que imaginar. Cuando lo inauguren tendremos otro motivo para volver a Alfaro.

El Ninfeo Romano

Un resto romano curioso es el Ninfeo romano, una estructura hidráulica construida entre los siglos III y IV d.C. Se encuentra junto al río Alhama y probablemente estuvo dedicada a las ninfas, deidades menores asociadas a los manantiales y espacios naturales. Estos restos incluyen lo que queda de un puente, que algunos autores datan también en época romana, aunque hay quien lo considera mucho más reciente.

Ninfeo romano río Alhama

Los Sotos del Ebro

A nivel patrimonial, la Colegiata es un imprescindible que ver en Alfaro. A nivel natural, su equivalente es la Reserva Natural de los Sotos del Ebro. Este entramado de islas, meandros y bosques de ribera se forma gracias a las crecidas del río, que aquí fluye con fuerza y libertad.

De camino desde Alfaro hacia los Sotos encontrarás Ánima del Soto, un gran mural realizado por Nacho Basare, de Estudio Graffiti. La obra fusiona la figura de la mujer alfareña con las aves y el paisaje de ribera, creando una alegoría de su relación con este entorno natural.

Mural Anima del Soto

Forma parte de DECORALFARO, un proyecto de la Asociación de Mujeres de Alfaro (ADEMA) que también ha impulsado otras intervenciones artísticas por la ciudad.

La reserva cuenta con un amplio aparcamiento a unos 500 metros del Mirador de los Sotos, desde donde se contemplan las curvas del Ebro en todo su esplendor. Desde allí puedes hacer un pequeño paseo circular hasta el siguiente meandro y regresar pasando por el Área recreativa Soto del Estajao.

Reserva Sotos Río Ebro

Es una ruta sencilla, de menos de 2 km, ideal para todas las edades. Mientras la recorres, disfrutarás de un paisaje dominado por chopos, sauces y álamos, y si estás atento, verás garzas, martinetes… y por supuesto, cigüeñas. Eso sí, modera tus expectativas, porque este es un paraje natural y los animales no están para que tú los mires 😂.

Las Bodegas de Alfaro

En Alfaro el vino no es solo una bebida. Es historia, paisaje y forma de vida. Justo en el extremo más oriental de la Ruta del Vino de Rioja Oriental, las viñas rodean la ciudad, y muchas familias siguen cultivando las cepas con el mismo mimo que hace generaciones. El desarrollo urbano expulsó a las bodegas del casco histórico, dando paso a nuevos espacios que combinan raíces y creatividad. Nosotros te proponemos tres que conocimos de primera mano y muy pronto tendrán su propio artículo con todos los detalles, sus vinos y experiencias.

Bodegas de Alfaro

Si vas a visitar los Sotos del Ebro o el yacimiento de Graccurris, una buena opción es acercarte a Campoameno, una bodega ubicada en los terrenos de la antigua azucarera, clave en la historia económica de Alfaro. Un lugar donde la memoria industrial y el vino caminan de la mano.

Si llegas o sales de la ciudad por carretera, puedes detenerte en Bodegas Ilurce, con más de un siglo de tradición familiar y una cuidada producción en viñedo propio.

Los Judas de Alfaro, una tradición entre llamas

Pero el patrimonio de Alfaro también se vive. Cada Domingo de Resurrección, sus calles se llenan con los Judas, grandes figuras satíricas inspiradas en personajes y acontecimientos del año que terminan consumidas por el fuego. La tradición supera ya el siglo de historia y está declarada Fiesta de Interés Turístico Regional.

Judas de Alfaro

Estas meninas son unos Judas de 2011 que se salvaron de las llamas. Sus vestidos fueron confeccionados a mano por una modista que forma parte del grupo de voluntarios.

Nosotros visitamos el taller de la calle Losada acompañados por Eduardo y varios de los voluntarios que mantienen viva la fiesta. Trabajan prácticamente todo el año: cuando terminan unos Judas, ya empiezan a pensar en los siguientes y empiezan a elaborarlos después de la festividad de la Virgen del Burgo, el 8 de septiembre. Eso sí, cuanto más se acerca Semana Santa, más difícil es que enseñen lo que están preparando porque la temática se guarda celosamente en secreto 😜. Si quieres conocer el taller, pregunta en la Oficina de Turismo por la posibilidad de visitarlo.

Resulta curioso dedicar meses de trabajo a algo destinado a arder en minutos. Pero las figuras desaparecen; la sátira que cuentan permanece. Ahora, uno de sus mayores retos es conseguir relevo generacional para que esta peculiar tradición alfareña siga quemando todo lo malo durante muchos años.

Visitar Alfaro en un fin de semana o puente

¿No sabes qué ver en Alfaro si solo dispones de un fin de semana o un puente? Aunque no es una ciudad grande, tiene tanto que ofrecer que conviene planificarse un poco. Con dos días verás lo imprescindible con calma. Con tres, podrás descubrir sus alrededores, visitar alguna bodega y disfrutar de la naturaleza.

Que hacer y que ver en Alfaro

Día 1 – qué ver en el centro de Alfaro

Empieza tu visita en la Oficina de Turismo, en plena Plaza de España. Allí puedes recoger un plano, consultar horarios y subir a la planta superior para visitar el Centro de Interpretación de las Cigüeñas y los Sotos del Ebro. Después, acércate a la imponente Colegiata de San Miguel, y haz una visita guiada para entender mejor su interior y sus capillas.

A continuación, recorre el casco histórico y visita el Palacio Abacial, donde se encuentra la Sala Museológica Graccurris. Después puedes seguir descubriendo templos y conventos, como la Iglesia de San Francisco, el Monasterio de la Inmaculada o la Iglesia de Nuestra Señora del Burgo.

Iglesia de San Francisco de Asís en Alfaro

La iglesia de San Francisco de Asís

Al atardecer, sube al mirador de la cruz del castillo. Es otro lugar perfecto para ver cómo las cigüeñas regresan a sus nidos sobre la Colegiata. Y para terminar el día o bajar la cena, nada mejor que pasear por el Paseo de la Florida.

Día 2 – naturaleza, patrimonio y bodegas

El segundo día es perfecto para explorar los alrededores. Dirígete a los Sotos pero de camino haz una breve parada en el yacimiento de Graccurris. ¡Ojala cuando lo visites ya haya reabierto! Continúa luego hacia la Reserva Natural de los Sotos del Ebro. Desde el Mirador de los Sotos puedes hacer una breve y sencilla ruta circular.

Rutas por los Sotos del Ebro

Después, si te apetece conocer el vino de Alfaro, puedes visitar alguna de las bodegas de la zona. Por cercanía, Campoameno es una buena opción si vienes de los Sotos. Si estás entrando o saliendo de la ciudad por carretera, puedes detenerte en Bodegas Ilurce o Bodega Heraclio Alfaro. Si prefieres estas últimas, aprovecha para acercarte antes al Ninfeo Romano, situado en las inmediaciones. Esta antigua estructura hidráulica dedicada a las ninfas es uno de los vestigios romanos más singulares que ver en Alfaro.

Día extra (opcional)

¿Tienes tres días? Dedica uno a descubrir con calma las casas señoriales de Alfaro, especialmente los palacios de las Cuatro Esquinas, el Palacio del Marqués de Orovio o el Palacio Sáenz de Heredia. También puedes hacer una ruta más larga por los Sotos o visitar más bodegas. Si vas Semana Santa puedes disfrutar de la curiosa tradición de los Judas de Alfaro. Si vas en verano, disfruta de alguno de los múltiples eventos que hay en Alfaro en esa época, como Bodegas en la Calle.

Bodegas en la Calle en Alfaro

Dónde comer y dormir en Alfaro

Comer bien en Alfaro es muy fácil, pero conviene tener algo en cuenta. Muchos restaurantes no ofrecen cenas, especialmente entre semana, y es habitual que estén llenos los fines de semana. Por eso, siempre te recomiendo reservar con antelación.

Muy pronto publicaremos un artículo más completo con nuestras recomendaciones gastronómicas en Alfaro, pero de momento te dejamos estas píldoras. Si buscas una cocina de alto nivel, Morro Tango es una apuesta segura. Su chef ha trabajado en un restaurante estrella michelín, y su cocina creativa de autor, basada en producto local, te sorprenderá. Otros lugares excepcionales para disfrutar de la gastronomía local son el Asador San Roque, famoso tanto en la localidad como en los alrededores por su cocina tradicional y su carta de vinos y el Restaurante Graccurris, con una carta tradicional con un punto de innovación.

Donde comer en Alfaro

A la entrada de la ciudad se encuentra el Hotel Palacios, un alojamiento práctico y cómodo con aparcamiento, ideal si vas a visitar bodegas o moverte por los alrededores. Además, su restaurante ofrece un menú del día correcto y asequible y su sótano guarda alguna que otra sorpresa. Pide que te dejen bajar a verlo, seguro que te sorprenderá 😉.

Ahora que ya sabes todo lo que ver en Alfaro, solo te queda hacer la maleta y venir a descubrirlo. Te esperan restos romanos, el templo más grande de La Rioja, cigüeñas y naturaleza en Los Sotos del Ebro y por supuesto buen vino. ¡Hasta pronto!

mapa y mochila en Alfaro

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