Camino Ignaciano: Alfaro, la última parada en La Rioja
Si no sabes lo que es el Camino de Santiago, no estás en el mundo. Esta frase de una gallega me hizo mucha gracia, sobre todo porque es bastante cierta 😜. Pero en España hay otro camino de peregrinación mucho menos conocido que no se dirige a una tumba, sino que reproduce el viaje real que San Ignacio de Loyola emprendió en el s. XVI desde Euskadi hasta Cataluña. Un recorrido de 27 etapas que también pasa por Alfaro, la última parada del Camino Ignaciano en La Rioja antes de continuar hacia Navarra. ¿Te vienes a descubrirlo?

El Camino Ignaciano es un recorrido que, al contrario que el Camino de Santiago más conocido, va hacia el amanecer. Un camino por paisajes cambiantes, desde las montañas vascas hasta el valle del Ebro, atravesando después la aridez de los Monegros antes de alcanzar Cataluña. Un recorrido provocado por la fe, pero también por una bala de cañón.

Fresco barroco de El Triunfo de San Ignacio en la Iglesia de San Ignacio de Loyola en Roma, pintado por Andrea Pozzo en el s. XVII.
Qué es el Camino Ignaciano
¿Cómo hubiese sido la vida de Don Íñigo López de Oñaz y Loyola, miembro de uno de los más antiguos e ilustres linajes de Guipúzcoa, si un cañonazo no le hubiese destrozado una pierna? Corría el año 1521 y Pamplona estaba siendo asediada por un ejército franco-navarro que trataba de recuperar el Reino de Navarra para Enrique II de Albret.
Don Íñigo pasó su larga convalecencia en la casa familiar de Loyola. Allí no le poseyó la locura, cual Alonso Quijano leyendo libros de caballerías, pero sí cambió radicalmente al leer vidas de santos. Aquel noble caballero acostumbrado a las armas y la vida cortesana decidió que, en cuanto pudiera volver a caminar, peregrinaría a Jerusalén para iniciar una nueva vida.

San Ignacio convaleciente en Loyola, obra de Albert Chevallier Tayler
Ya recuperado, en 1522 puso rumbo a Barcelona para embarcar hacia Tierra Santa, pasando antes por Montserrat y Manresa. Después viajó a Roma y, a su regreso de Jerusalén, comenzó a predicar. Su nueva vida tampoco fue un camino de rosas: tuvo varios encontronazos con las autoridades eclesiásticas y sus detractores llegaron a acusarlo de ser fugitivo de las inquisiciones de España y Francia. Nada más lejos de la realidad, porque cuando supo que había sido denunciado se presentó voluntariamente ante el inquisidor.
Con el tiempo acabaría fundando la Compañía de Jesús, comúnmente conocida como los jesuitas. Don Íñigo ya no era aquel noble acostumbrado a las armas, sino Ignacio, primer general de la nueva orden. Según su biógrafo, él mismo adoptó ese nombre por ser más común en otras naciones. Hoy sus restos descansan en la iglesia del Gesù, en Roma, mientras que aquel viaje de transformación personal pervive en el actual Camino Ignaciano, un recorrido de 27 etapas y casi 700 kilómetros entre Loyola y Manresa.

Santuario de la Cueva de San Ignacio en Manresa, final del Camino Ignaciano
Las 27 etapas del Camino Ignaciano
Oficialmente, el Camino Ignaciano termina en Manresa, pero como hemos visto, el peregrinaje del santo llegó mucho más lejos. No te diré que vayas hasta Tierra Santa 😜, pero sí existe una prolongación que continúa sus pasos hasta Roma. En cuanto a las etapas, son muy distintas entre sí, alternando jornadas relativamente cómodas con otras que rondan o superan los 30 kilómetros.
Por eso, más que una ruta cerrada, las etapas sirven como referencia para organizar el viaje. Cada peregrino puede adaptarlas a su ritmo, al tiempo disponible o a los alojamientos que encuentre por el camino. Lo importante es no perder de vista la dirección: siempre hacia el este, como hizo San Ignacio, aunque quizá no exactamente por los mismos lugares que recorrió hace cinco siglos.
Entre tantas etapas, nuestro camino va a ser bastante más corto 😜. Nos quedamos en La Rioja, donde la ruta de Ignacio tiene una particularidad: durante parte del recorrido comparte territorio con peregrinos que caminan en dirección contraria, rumbo a Santiago.
El Camino Ignaciano por La Rioja
El Camino Ignaciano entra en La Rioja desde Euskadi y atraviesa la región siguiendo en buena medida el valle del Ebro. Pasa por Navarrete, Logroño, Alcanadre y Calahorra antes de alcanzar Alfaro, donde se despide de tierras riojanas rumbo a Tudela.

Colegio jesuita de San Francisco Javier en Tudela
Curiosamente, parte de este recorrido coincide con caminos utilizados por los peregrinos a Santiago, aunque Ignacio avanzaba en sentido contrario. Esta relación entre las dos peregrinaciones se hace especialmente visible en Alfaro, la última parada del Camino Ignaciano en La Rioja.
Etapa 11 del Camino Ignaciano de Calahorra a Alfaro
La etapa 11 lleva al peregrino desde Calahorra hasta Alfaro por el valle del Ebro. Son unos 25 kilómetros de caminos agrícolas, pequeñas carreteras y paisaje abierto, muy distinto al de las primeras jornadas entre montañas.
A unos tres kilómetros de Alfaro aparece la ermita de Nuestra Señora del Pilar, construida por iniciativa del Ayuntamiento en la primera mitad del s. XVII. Es un sencillo templo clasicista de ladrillo, con una sola nave, crucero rectangular y portada rematada por un frontón triangular. Sobre ella hay una hornacina flanqueada por los escudos de la ciudad. Cada 12 de octubre, los alfareños acuden hasta aquí para comprar los tradicionales cordones consagrados.

Después, el Camino llega al río Alhama y entra en Alfaro pasando por la estación de autobuses. Poco después, unas letras corpóreas con el nombre de la localidad dan la bienvenida al peregrino. Si su destino es el albergue, solo tiene que continuar hasta la Plaza de Toros y bordearla dejándola a su izquierda.
Más adelante encontrará a la derecha la ermita de San Roque, patrón de la ciudad. También fue promovida por el Ayuntamiento en la primera mitad del s. XVII, aunque en este caso en estilo barroco. Construida íntegramente en ladrillo, tiene una sola nave y una robusta fachada presidida por la imagen del santo.

Desde allí, el peregrino continúa hasta el Paseo de la Florida, donde se encuentra el albergue y termina oficialmente su jornada. Pero en Alfaro merece la pena detenerse un poco más.
Alfaro en el Camino Ignaciano
Llegados a Alfaro, toca guardar por un momento las botas de peregrino y mirar la ciudad con algo más de calma. Porque su relación con el Camino tiene algunas certezas, pero también unas cuantas preguntas.

En el s. XVI la Colegiata de Alfaro no existía, pero si este fabuloso cristo gótico del s. XIV, que se encontraba en la Iglesia de San Miguel de Arriba
¿Pasó realmente San Ignacio por Alfaro?
Pues quizás. Al fin y al cabo, Alfaro era una ciudad importante y se encontraba en uno de los corredores naturales entre Calahorra y Tudela para quien avanzase hacia el Mediterráneo. Pero las fuentes históricas no documentan cada parada ni cada detalle del viaje, así que no esperes encontrar aquí una cueva, una casa o un santuario claramente vinculado con su posible estancia. Te aseguro que eso no hace menos interesante esta parada.
Qué encuentra el peregrino al atravesar Alfaro
Desde el albergue del Paseo de la Florida, el Camino continúa por la calle de las Pozas hasta la Plaza de España. Allí espera uno de los grandes monumentos de Alfaro, la Colegiata de San Miguel, el templo más grande de La Rioja. Si está cerrada, acércate a su parte trasera, donde hay un mirador perfecto para contemplar la mayor colonia urbana de cigüeñas del mundo. Si está abierta, entra y únete a alguna de las visitas guiadas. Son gratuitas y los voluntarios hacen un trabajo excepcional. Además, seguro que pueden contarte alguna anécdota de los peregrinos que pasan por la Iglesia de San Miguel, como la llaman en la localidad.

El Camino Ignaciano continúa por la Plaza Chica y las calles Araciel y Castejón, atravesando parte del casco histórico antes de alcanzar la antigua Puerta de Castejón. Desde allí, la Avenida de Navarra conduce poco a poco hacia la salida de Alfaro.
Casi al final del tramo urbano aparece uno de los símbolos más curiosos del Camino Ignaciano en la ciudad: la escultura Caminos de Encuentro. En ella se representa a dos peregrinos. Uno es el caminante jacobeo, que avanza hacia el ocaso rumbo a Santiago. El otro es el ignaciano, que camina hacia el amanecer. Ambos parten de una misma roca, pero siguen horizontes distintos.

A la salida de Alfaro todavía puedes hacer una parada en su cementerio, donde encontrarás la famosa tumba vertical de José Mauleón y Giménez. Un sepulcro tan insólito como la historia de amor prohibido y trágico desenlace que lo rodea.
Dónde dormir en Alfaro si haces el Camino Ignaciano
El albergue de peregrinos de Alfaro tiene 12 plazas en dormitorios compartidos y podrás alojarte a cambio de un donativo. Sin duda, es la opción más lógica para quienes hacen el Camino con presupuesto ajustado. Si prefieres algo más cómodo, el Hotel Palacios está situado junto a la Plaza de Toros, por lo que resulta una alternativa práctica antes de continuar hasta Tudela. Eso sí, al reservar indica que eres peregrino acreditado, ya que ofrecen descuentos especiales.

Albergue de peregrinos de Alfaro
Más motivos para detenerse en Alfaro
Aunque San Ignacio quizá pasase por Alfaro, otro santo sí nació aquí con absoluta certeza 😜. San Ezequiel Moreno vino al mundo en la localidad en 1848 y dedicó buena parte de su vida religiosa a Filipinas y Colombia. Canonizado por Juan Pablo II en 1992, es especialmente conocido por ser considerado patrón de los enfermos de cáncer, enfermedad que él mismo padeció.
Su presencia todavía puede seguirse por Alfaro. Una escultura te recibirá al llegar al Paseo de la Florida. También puedes acercarte a su casa natal, junto al antiguo convento de la Inmaculada Concepción, o buscar su imagen en la Colegiata de San Miguel. Además, cada 19 de agosto la localidad celebra su festividad.

Si deseas tomarte un respiro en tu peregrinaje antes de volver a calzarte las botas, en nuestra guía sobre qué ver en Alfaro encontrarás muchas más ideas. También puedes visitar alguna de sus bodegas o darte un homenaje gastronómico como premio por haber recorrido ya varias etapas del Camino Ignaciano. Y si tu parada se alarga, pero no quieres perder el ritmo 😂, nada mejor que una pequeña ruta por el paisaje de los Sotos del Ebro.
Porque tarde o temprano toca volver a ponerse la mochila. Desde Alfaro, el Camino Ignaciano abandona La Rioja rumbo a Tudela. Pero antes de empezar a caminar, hay algunas cosas que conviene saber para preparar el recorrido.
Información práctica para hacer el Camino Ignaciano
No necesitas recorrer las 27 etapas de una vez ni convertirte en Ignacio de Loyola para hacer el Camino 😜. Puedes completarlo en distintos viajes y adaptar las jornadas a tu ritmo. Eso sí, si quieres dejar constancia de tu peregrinación, antes de empezar conviene conseguir la Credencial del Peregrino Ignaciano.
Credencial y certificado del Camino Ignaciano
La credencial funciona de forma similar a la del Camino de Santiago. Puedes sellarla en ayuntamientos, parroquias, alojamientos, bares, restaurantes y otros establecimientos de las localidades por las que pases. Para acreditar la peregrinación se necesita, al menos, un sello por cada día caminado.
Al llegar a Manresa puedes obtener la Ignaciana, el certificado para quienes hayan recorrido al menos 100 kilómetros a pie o 200 en bicicleta. Además, los kilómetros pueden acumularse en diferentes viajes, meses o incluso años.

También existe un Certificado de Peregrino Ignaciano para quienes no realicen esas distancias. En este caso basta con acreditar mediante la credencial la visita a, al menos, cinco localidades o lugares del Camino.
¿A pie o en bicicleta?
El Camino Ignaciano puede hacerse a pie o en bicicleta, aunque la experiencia cambia bastante. Caminando resulta más sencillo adaptar las jornadas y detenerse en los pueblos y ciudades del recorrido. En bicicleta puedes cubrir mucha más distancia cada jornada, pero algunos tramos requieren planificar mejor el trazado.
En cualquier caso, no todas las etapas cuentan con la infraestructura del Camino de Santiago. Hay zonas con pocos alojamientos y largos kilómetros entre poblaciones, especialmente al atravesar los Monegros, así que conviene preparar cada jornada con antelación.

Cuándo hacer el Camino Ignaciano
Primavera y otoño son, en general, las épocas más agradables. El problema es que el Camino atraviesa territorios con climas muy diferentes: mientras las primeras etapas pueden ser frías y húmedas, en el valle del Ebro y los Monegros el calor del verano puede ser muy intenso.
Precisamente por eso no existe una época perfecta para todo el recorrido. Si vas a realizar solo algunas etapas, lo mejor es consultar las condiciones de esa zona concreta. Y si tu camino pasa por Alfaro en verano, agua, protección solar y evitar las horas centrales del día no son precisamente opcionales.
Quizá nunca sepamos con certeza si San Ignacio se detuvo en Alfaro hace más de cinco siglos, pero el peregrino actual sí tiene motivos para hacerlo. Descansar bajo las cigüeñas de San Miguel, descubrir la historia de San Ezequiel Moreno o contemplar cómo dos peregrinos parten de la misma roca hacia horizontes opuestos son buenas razones para no considerar Alfaro simplemente el final de otra etapa. Después tocará volver a ponerse la mochila y seguir hacia el amanecer. ¡Hasta pronto!
Organiza tu Camino Ignaciano por Alfaro
Si vas a hacer el Camino Ignaciano y Alfaro forma parte de tu recorrido, conviene tener resueltos algunos detalles antes de calzarte las botas. Aquí te dejamos enlaces útiles para reservar alojamiento, buscar actividades si decides alargar la parada o viajar con más tranquilidad:
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