Dónde comer en Alfaro: restaurantes, menús y sabores riojanos
Alfaro es mucho más que su imponente Colegiata o la colonia de cigüeñas que la vigila desde el cielo. Esta ciudad riojana nos conquistó por su patrimonio y su naturaleza, pero también desde la mesa. Y es que aquí la gastronomía se vive con la misma pasión que el vino. Desde asadores donde la brasa es protagonista hasta locales de autor que sorprenden con propuestas creativas, comer en Alfaro es descubrir otra forma de saborear La Rioja Oriental. ¿Quieres saber cuáles son los mejores sitios para disfrutar de su cocina? Acompáñanos a descubrirlos.

En España se come muy bien, y La Rioja destaca por su rica y sabrosa gastronomía tradicional, donde el producto local es el rey. En Alfaro no solo puedes disfrutar de la mejor tradición riojana, también degustar elaboraciones propias de la localidad, siempre maridadas con un vino de sus excelentes bodegas.
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Qué comer en Alfaro
La cocina alfareña es un reflejo de la riqueza agrícola del valle del Ebro. En temporada, las verduras frescas son protagonistas. Espárragos, borraja, alcachofa, cardo o judías verdes alcanzan aquí una calidad excepcional. Ninguna comida estaría completa sin una menestra de verduras o unos pimientos rellenos.

En carnes, lo más típico son las chuletas al sarmiento, un plato muy riojano que se cocina sobre los restos de poda de la vid. También destacan el cordero lechal con caracoles, el patorrillo (elaborado con tripas y patas de cabrito) o el conejo guisado. Entre los pescados, el bacalao es el protagonista indiscutible, acompañado de una sabrosa salsa de pimientos y tomate.
Para terminar, nada mejor que fruta fresca de la tierra. Destaca especialmente la aromática pera del Rincón de Soto, la primera fruta europea en ser reconocida con una Denominación de Origen.
Y si prefieres un dulce, no te puedes perder los rusos de Alfaro, elaborados desde el s. XIX por la confitería Marcos. Estos delicados pasteles de merengue crujiente y crema de mantequilla son tan ligeros que una docena apenas llega a los doscientos gramos. Su nombre nada tiene que ver con Rusia, aunque se hicieron populares en la corte de Alfonso XIII gracias al general alfareño Francisco Echagüe, también promotor de la torre de control de Cuatro Vientos en Madrid.

Cocina moderna en Alfaro
Aunque Alfaro es tierra de tradición, también hay espacio para propuestas más creativas. La cocina moderna encuentra aquí un representante de referencia, ideal si buscas algo diferente.
Morro Tango
En pleno centro, en una calle peatonal de Alfaro, se encuentra Morro Tango. Su nombre deriva de una antigua expresión local, que se usaba para referirse a los muy exquisitos, que tenían «el morro fino» y no comían cualquier cosa. Y lo cierto es que el restaurante hace honor a esa idea, porque aquí la cocina riojana se reinventa con creatividad y técnica.
El chef Cristóbal Castillo, discípulo de Francis Paniego (tres estrellas Michelin), lidera una propuesta que ya ha merecido un hueco en la guía Bib Gourmand de Michelin. La sala es moderna y acogedora, perfecta para descubrir una carta tan original como variada.

Nosotros empezamos compartiendo unas croquetas que rinden homenaje a la ilustre cocinera riojana Marisa Sánchez, las patatas bravas riojanas y un revuelto de pisto riojano. Después, cada uno eligió un principal: desde un taco de bonito con cebolla hasta el solomillo, el rodaballo o las albóndigas en salsa. Todos los platos estaban muy cuidados en sabor y presentación.
La carta se completa con dos menús degustación. El Menú todos los morros es una opción económica disponible sólo entre semana que incluye varios platos y bebida. También cuentan con un Menú Morro Tango más completo, pensado para descubrir la esencia de la casa. Nosotros preferimos pedir a la carta, que permite probar diferentes propuestas.

Y, por supuesto, no faltó el postre. Probamos todos, pero destacamos la tarta de queso y la mousse de yogur, el broche perfecto para una comida sorprendente en Alfaro.
Cocina tradicional riojana
En Alfaro también hay espacio para comer «como toda la vida». Aquí encontrarás desde bares y casas de comidas donde prima la sencillez hasta restaurantes que apuestan por presentaciones más cuidadas, aunque sin llegar al nivel creativo de la cocina de autor.
La Fonda
Si hay un sitio en Alfaro donde comer como en casa, ese es La Fonda. Situado en el Hotel HM Alfaro, es uno de esos lugares cercanos, dónde el trato amable y los platos sencillos hablan por si solos. Aquí la cocina tradicional es la protagonista, con especial importancia del producto local.

Tienen menú tanto entre semana como en fin de semana con el que comerás de lujo a un precio muy asequible. Empezamos con unas croquetas caseras, unos calamares a la romana y unos espárragos rebozados con mahonesa y pimentón. Luego seguimos con unas patatas a la riojana que nos sirvieron de un perolo que no pudimos acabar. Pero la comida no acabó ahí. Todavía quedaba el principal, para el que elegimos carrilleras ibéricas con hongos y pimientos rellenos de marisco.
Y ya sabes que siempre dejamos un sitio para el postre, aunque en este caso el hueco no era demasiado grande. Aun así, dimos buena cuenta de un flan casero espectacular, de esos que te recuerdan a la sobremesa familiar y que ponen el broche perfecto a una comida de las que se disfrutan sin prisas.

Asador San Roque
Fundado en 1956, el Asador San Roque —conocido en Alfaro como El Chorrilla— es todo un clásico que ha sabido mantener su esencia a lo largo de las décadas. Cocina riojana con raíces, buena brasa y un trato cercano le han permitido hacerse con un lugar de honor en la gastronomía local.
Hoy combina lo mejor de la tradición con una elaboración más cuidada y presentaciones actuales. La huerta riojana y navarra sigue marcando la pauta, pero también destacan las carnes y pescados, siempre preparados con mimo y acompañados de buenos vinos de Rioja.

En nuestra visita tuvimos la suerte de probar un menú maridaje que arrancó con entrantes de nivel: pimientos del cristal con papada ibérica, ajetes rebozados con jamón y unas alcachofas de la tierra salteadas con jamón que estaban de diez. Después llegó una merluza rebozada con cuscús de calamar y guindilla riojana, y como colofón unas chuletillas al sarmiento con patatas y pimientos, todo regado con vinos locales de bodegas como Ilurce o Heraclio Alfaro.
Habitualmente suelen ofrecer un menú que llaman «turístico». Puede que el nombre no sea el más atractivo, pero lo cierto es que la experiencia es redonda: producto fresco, recetas de toda la vida y un precio más que ajustado para la calidad que ofrecen. Un clásico que demuestra por qué sigue siendo un referente en Alfaro.

Lo que nos quedó pendiente
En nuestra visita intentamos reservar en el Restaurante Graccurris, un espacio con encanto en Alfaro que mezcla tradición riojana con un toque contemporáneo. El chef Pedro y Carmen cuidan cada detalle y ofrecen platos que combinan producto fresco de temporada con técnicas modernas, por eso era una de las opciones que más ganas teníamos de probar. Sin embargo, como solo dan comidas nos fue imposible conseguir mesa, así que ya tenemos excusa para volver.
Comer bien sin complicaciones
No todos los días toca darse un homenaje. A veces lo que buscamos es un menú correcto, abundante y sin artificios, donde comer bien a buen precio y seguir con la ruta. En Alfaro tienes varias opciones, entre ellas la siguiente.
Hotel Palacios
Situado a la entrada de la ciudad, su restaurante ofrece un menú del día muy completo que incluye pan, bebida, postre y café a un precio muy ajustado. Los primeros suelen ser sencillos, aunque resultones, y en los segundos la calidad sube un peldaño. Porque, ¿Cuántos menús del día incluyen un entrecot o una lubina al horno? Los platos están bien preparados y las raciones son generosas. Ideal si buscas un lugar práctico para comer a buen precio o si te alojas en el hotel.

Souvenirs para comer: El Ninfeo del Vino
Cuanto más viajamos más sustituimos los objetos por comida. ¿Será que nos hacemos mayores? En nuestra ruta gastronómica por Alfaro también descubrimos el Ninfeo del Vino. En esta particular tienda no solo puedes comprar vinos de bodegas locales, también productos típicos de la zona y conservas que le elaboran en exclusiva. Un lugar donde encontrarás calidad y variedad. ¡Incluso podrás llevarte pasteles rusos si pillas la pastelería cerrada!
Eso sí, una advertencia: a pesar de su delicado nombre, no abuses de la mousse de piparra. Está deliciosa, pero puede ser todo un reto si no eres muy fan del picante.

Consejos prácticos para comer en Alfaro
Si viajas entre semana, los menús del día son la mejor opción: completos, abundantes y a un precio difícil de igualar. En fin de semana, en cambio, muchos restaurantes no los ofrecen o los sustituyen por menús más elaborados y, por tanto, más caros. Ten en cuenta también que en Alfaro no abundan los locales que abran por la noche, sobre todo de lunes a jueves, así que conviene organizarse con antelación. Y hablando de previsión: reserva siempre, incluso aunque no sea fin de semana o festivo, porque no es raro que los restaurantes más populares estén llenos.
Por último, si quieres acertar con el maridaje, no lo dudes: acompaña tu comida con un Rioja Oriental. Bodegas como Illurce, Heraclio Alfaro, Campoameno o Palacios son apuestas seguras para brindar en la mesa y hacer tu comida todavía más memorable.
La mesa en Alfaro refleja lo que es la ciudad: cercana, acogedora y con un carácter marcado por el río, la huerta y el vino. Una gastronomía que acompaña al viajero con la misma fuerza que su patrimonio o su naturaleza. Así que ya sabes, si vienes a descubrir su Colegiata, los Sotos del Ebro o su legado romano, guarda también un hueco para disfrutar de su cocina. Y si quieres ampliar tu visita, aquí te dejamos nuestro artículo sobre qué ver en Alfaro. ¡Hasta pronto!

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