Los Amantes de Teruel: leyenda, mausoleo y fiestas
En Teruel, el amor late entre plazas y torres mudéjares. Sus raíces se hunden en la Edad Media y reviven cada año con Las Bodas de Isabel, que se celebra en febrero y La Partida de Diego, que tiene lugar en octubre. En esta guía descubrirás la leyenda de los Amantes de Teruel, cómo visitar su mausoleo y todos los lugares de la ciudad vinculados a este drama medieval, con mapas y consejos prácticos. ¿Nos acompañas?

Algo tiene Teruel para que aquí las historias de pareja duren décadas y no sólo años. En la icónica Plaza del Torico, auténtico corazón de la ciudad, hay una fuente del s. XIX con cuatro caños. La tradición dice que, si bebes de sus cuatro caños seguidos, encontrarás a tu amor verdadero. Está claro que Teruel es la Ciudad del Amor, y no es casualidad. Porque su historia está íntimamente ligada a la leyenda de dos amantes desventurados…
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Bésame que me muero – La leyenda de los Amantes de Teruel
Una historia tan antigua cambia con el tiempo. La tradición añadió pasajes y la ciudad los hizo suyos en cada recreación. Aquí seguimos el hilo clásico y señalamos lo que hoy se representa. Así se entiende mejor por qué Teruel vive esta leyenda dos veces al año.
Un contexto histórico también de leyenda
Cuenta la leyenda que corría el año 1208 de Nuestro Señor cuando cuatro reyes cristianos se reunieron en Alfaro para dejar atrás sus diferencias y preparar la gran ofensiva contra los almohades. Cuatro años después, uno de estos monarcas, el rey Pedro II de Aragón, se dirigió al sur para encontrarse con los otros ejércitos.

La partida de Diego
En el camino del monarca está Teruel, ciudad donde viven los jóvenes Isabel y Diego. Amigos desde niños, durante un encuentro fortuito en el mercado surge el amor. Ella pertenece a los Segura, una familia acomodada, pero él es el segundo hijo de los Marcilla, y no tiene fortuna. Aun así, con la temeridad de la juventud, Diego pide a los padres de Isabel la mano de la muchacha.
La respuesta es un no rotundo. Un segundón sin posibles nunca podrá aspirar a la primogénita de los Segura. El padre de la muchacha humilla a Diego y el joven decide hacer como su hermano y alistarse en las huestes del rey Pedro II de Aragón, sellando así su destino.
Al final, los padres de los jóvenes llegan a un pacto. Cinco años para que Diego logre fortuna y pueda desposarse con Isabel. El amor triunfa, pero con una condición. Sólo si Diego regresa con fortuna habrá boda. A él le parece una vida entera. Isabel jura que le esperará. Confía en que Diego cumplirá su palabra y regresará con ella.

La víspera de la partida, Diego busca a su amada para despedirse. Le pide un beso, pero Isabel, pudorosa, se lo niega. Al día siguiente, el joven es investido caballero y parte hacia lo que hoy conocemos como la Batalla de las Navas de Tolosa. Isabel cuenta días y estaciones mientras espera su retorno.
La larga espera
Tras la victoria en las Navas de Tolosa la guerra no termina, y surge un nuevo conflicto al otro lado de los Pirineos. Durante la Cruzada Albigense, las tropas de Aragón y los nobles occitanos que protegían a los herejes cátaros caen ante los cruzados de Simón de Montfort. El propio rey Pedro II de Aragón muere en combate, y en el caos posterior a la batalla se pierde el rastro de muchos soldados.

¿Acompañó Diego al monarca hasta Francia? ¿Pereció allí? ¿Fue hecho prisionero? Isabel nada sabe. Sólo espera, y languidece mientras pasan los meses. ¿Podría seguir vivo, pero haber olvidado su promesa? Pasan los años y los padres de Diego le dan por muerto. Tan sólo Isabel espera su regreso.
Transcurren los cinco años pactados. Isabel ya no puede poner más excusas a la insistencia de su padre y se concierta una boda. El pretendiente tiene posición y dinero… pero este no es el fin de la historia.
Las Bodas de Isabel Segura
En cuanto se apagan las últimas canciones de la boda, la ciudad vuelve al silencio. Esa misma noche, Diego regresa por fin. Vuelve con polvo del camino y una fortuna que rivalizaría con la de muchos príncipes. Pero es tarde, Isabel ya está casada.

En lugar de rendirse, el joven consigue entrar en secreto en la casa de los recién casados y allí, bajo la tenue luz de la estancia, la despierta diciéndola «Bésame, que me muero».
A Isabel se le parte el corazón, pero se debe a su esposo y a sus juramentos, así que se niega. El insiste. Sólo quiere el beso que ella le negó en su partida. «Bésame, que me muero». Pero Isabel vuelve a negarse, y entonces Diego cae muerto a sus pies. Pero este no es el fin de la historia.
Al amanecer, Isabel se viste y se encamina hacia la iglesia de San Pedro, donde han llevado el cuerpo del joven. Allí pide que la dejen entrar. No quiere nada más que verlo una última vez. Se acerca, aparta la mortaja y por fin le da a Diego aquel beso tan largamente negado. Un beso con tanto amor contenido, que Isabel cae muerta sobre él.

Cuadro «Los Amantes de Teruel» en el Mausoleo de los Amantes. Es una copia de un original de 1884 de Antonio Muñoz Degrain que se encuentra en el Museo del Prado de Madrid
El final de la «historia», el inicio de la leyenda
La historia de Isabel y Diego podría haberse perdido como tantas otras, pero Teruel la guardó en su memoria. En el s. XVI, durante unas obras en la iglesia de San Pedro, se hallaron dos cuerpos enterrados uno junto al otro, con señales de embalsamamiento rudimentario. La tradición local no tardó en identificarlos como los de los Amantes de Teruel.
En el s. XVII el notario Juan Yagüe de Salas dejó constancia escrita de la historia que llevaba más de tres siglos circulando por la ciudad. Ese relato recogía los nombres, los hechos, y la promesa rota por el tiempo. Desde entonces, lo que era un susurro se convirtió en leyenda.
Durante siglos, los cuerpos fueron expuestos en la iglesia, pero en el s. XX se encargó al escultor Juan de Ávalos la creación de dos sarcófagos de alabastro que pudieran acogerlos con dignidad. Las figuras yacen separadas solo por unos centímetros, con las manos extendidas, casi tocándose, pero sin llegar a unirse.

Finalmente, en 2005, se construyó el actual Mausoleo de los Amantes, un espacio donde hoy se conservan los restos y se narra la historia completa. Un lugar para recordar que hay amores que mueren… y no se olvidan.
¿Juan o Diego?
En la versión original de la leyenda, Diego se llama Juan Martínez de Marcilla. Supuestamente era uno de los hijos de Martín Garcés de Marcilla, que había sido juez en Teruel. Algunos autores incluso sitúan a un Marcilla en la Batalla de las Navas de Tolosa, lo que refuerza la conexión histórica con el relato.

¿Y cómo pasó de llamarse Juan a Diego? Probablemente el cambio surgió en las adaptaciones teatrales del s. XVII, cuando el drama de los Amantes se representaba en escenarios de toda España. Una de las versiones más notables fue escrita en 1615 por Tirso de Molina, posiblemente durante su estancia en el convento del Olivar, en el municipio de Estercuel, a unas dos o tres jornadas de Teruel capital.
Los Amantes de Teruel de Tirso de Molina posiblemente es la primera obra en la que el protagonista deja de llamarse Juan para pasar a ser Diego. Desde entonces, en algunas versiones se ha utilizado el nombre compuesto Juan Diego, pero no hay duda de que este último, Diego, es el que ha perdurado en la memoria colectiva.
Los Amantes de Teruel, tonta ella y tonto el
En la segunda mitad del s. XIX, cuando el Realismo se impuso al Romanticismo, la historia de los Amantes de Teruel pasó a ser motivo de burla. El intenso amor de Diego e Isabel se empezó a considerar una muestra de locura. Así, la coletilla «tonta ella y tonto el» surgió como forma de criticar aquellas pasiones tan vehementes que hacían caer en la desesperación. Enseguida se empezó a utilizar para ridiculizar a parejas o situaciones amorosas excesivamente dramáticas, y así ha llegado a nuestros días… para gran disgusto de los turolenses.

Tan disgustados como las religiosas que acompañan al cortejo fúnebre de Isabel y Diego
Los otros Amantes de Teruel
Dos jóvenes enamorados, separados por familias, guerras o promesas, que mueren sin poder vivir su amor. ¿Te suena la historia? Sin duda, porque es justo la que narra Shakespeare en su drama Romeo y Julieta. Pero los cuerpos de los Amantes de Teruel fueron hallados antes de que Shakespeare escribiese su obra, y la historia ya circulaba oralmente mucho antes.
Previamente existían ya varios relatos de amores trágicos, como Il Novellino (1476), ambientado en Siena, o la Historia novellamente ritrovata di due Nobili Amanti (1530), dónde los protagonistas ya se llaman Giulietta y Romeo y la acción se traslada a Verona. Todas estas versiones beben de una misma fuente, El Decamerón de Boccaccio, escrito en el s. XIV, y la trágica historia de Girolamo y Salvestra.

Pergamino del s. XV en el que se muestra a Girolamo colándose en la habitación de Salvestra, ya casada
Algunos autores incluso han señalado que los apellidos Marcilla y Segura son anagramas incompletos o versiones de Girolamo y Salvestra. Pero ¿fue Boccaccio el origen de todo, o fueron los Amantes de Teruel la semilla que inspiró esas historias de honor, promesas rotas y besos imposibles? Nadie lo sabe con certeza. Lo que apuntan muchos estudiosos es que todas estas leyendas, italianas o aragonesas, beben a su vez de una raíz mucho más antigua, la historia de Tristán e Isolda, que ya circulaba en el s. XII. Sea cual sea el verdadero origen, lo que está claro es que Teruel devuelve a la vida a sus Amantes cada año, haciendo retroceder la ciudad al s. XIII.
Teruel, ciudad de los Amantes: lugares dónde se vive la leyenda
Más allá de la leyenda y sus representaciones, Teruel guarda lugares reales donde el relato ha dejado huella. Aquí tienes los rincones simbólicos históricamente asociados a los Amantes de Teruel. También te hablo de los espacios que las representaciones han ligado permanentemente a la leyenda y que merecen una parada en tu ruta. Para ubicarte mejor, te dejo este mapa para que no te pierdas nada.
Plaza de los Amantes
Este es el punto de partida ideal para recorrer los lugares ligados a la leyenda. Cuenta con dos niveles y en el inferior se encuentra la Oficina de Turismo de Teruel. Si llegas sin plan cerrado, es el mejor lugar para conseguir un mapa, apuntarte a una visita guiada o comprar entradas.

En el nivel superior se encuentra una escultura en bronce de estilo impresionista dedicada a los Amantes de Teruel. Su autor es el escultor turolense Manuel Escriche, y está ubicada justo junto a la entrada del mausoleo, donde reposan los cuerpos de Isabel y Diego.
Mausoleo de los Amantes e iglesia de San Pedro
El recorrido por los lugares ligados a la leyenda comienza aquí, en el Mausoleo de los Amantes, un espacio donde arte, historia y emoción se dan la mano. Este anexo contemporáneo se integra con la iglesia de San Pedro y permite recorrer, paso a paso, el relato trágico de Isabel y Diego mientras se contemplan piezas artísticas inspiradas en su historia.

Cúpula y linterna de la Capilla del Sagrado Corazón (s. XVII) en la que está ubicada el conjunto escultórico del Reposo de los Amantes
El punto culminante es el Reposo de los Amantes, donde descansan los cuerpos de ambos. Sus figuras yacen una frente a la otra, con las manos extendidas que casi se tocan, pero nunca llegan a rozarse. La obra fue realizada a mediados del s. XX por el escultor Juan de Ávalos, y se ha convertido en una de las imágenes más reconocibles de Teruel. Aquí termina la historia… o empieza su leyenda.
Justo al lado se encuentra la Iglesia de San Pedro, uno de los espacios más antiguos de la ciudad. Es parte del conjunto mudéjar declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, y forma parte del itinerario del mausoleo. Los restos de los Amantes de Teruel fueron hallados en la capilla de San Cosme y San Damián o de los santos médicos. En el claustro neogótico, que conserva los restos del antiguo claustro mudéjar, puedes ver un templete de madera. En él fueron mostrados públicamente los cuerpos momificados de los Amantes en siglos pasados. Toda una curiosidad, aunque al menos yo prefiero dónde están ahora.

Horario: De lunes a domingo de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 20:00. La taquilla cierra 30 minutos antes. Cerrado el 25 de diciembre, el 1 de enero y durante el fin de semana de la Vaquilla del Ángel.
Calle Hartzenbusch
Junto al mausoleo, y formando parte del mismo entorno urbano, se encuentra esta calle de nombre casi impronunciable. En sus baldosas hay placas con fragmentos que narran la leyenda de los Amantes de Teruel, ideales para seguir el relato paso a paso mientras paseas. Es un rincón poco transitado y perfecto para detenerse con calma.
Está dedicada al escritor romántico Juan Eugenio Hartzenbusch, cuya obra más conocida como puedes imaginar es Los Amantes de Teruel (1837). Eso sí, era todo un perfeccionista, y la reescribió hasta en tres ocasiones.

Si la versión popular ya es trágica, esta la lleva aún más lejos. En ella, Diego es hecho prisionero en Valencia, la sultana Zulima se enamora de él y lo retiene. Mientras tanto, el pretendiente de Isabel chantajea a su madre para forzar la boda. Diego casi llega a tiempo para impedirla, pero es capturado por unos bandidos enviados por Zulima. Un auténtico dramón romántico del s. XIX, con celos, traición, pasión y muerte.
Plaza del Torico
La calle Hartzenbusch conecta con el corazón de Teruel. Esta plaza, animada y llena de vida en cualquier época del año, forma parte de dos momentos clave en las representaciones de la leyenda. En La Partida de Diego, aquí se escenifica el encuentro en el mercado, donde surge el amor entre los protagonistas. Y en Las Bodas de Isabel de Segura, se convierte en el escenario de uno de los momentos más esperados y dramáticos: la petición del beso y la muerte de Diego.
Más allá de las fiestas, la Plaza del Torico es el punto de encuentro por excelencia. Preside el espacio una fuente de la que ya sabes que tienes que beber si buscas el amor, coronada por una columna con un pequeño toro, símbolo de la ciudad.

Desde aquí parte la Calle de los Amantes, que te llevará directamente al siguiente punto del recorrido. Sin embargo, merece la pena desviarse unos metros para visitar la Catedral de Santa María de Mediavilla. La entrada ya justifica la parada por sí sola, pero ¿Qué relación guarda este templo con los Amantes de Teruel?
Para descubrirlo, tendrás que mirar hacia arriba y contemplar su espectacular techumbre mudéjar del s. XIII. Entre animales fantásticos, motivos vegetales y escenas de caza, encontrarás también figuras religiosas y representaciones de las distintas clases sociales de la época. ¿Sabías que esa techumbre ha servido de inspiración para diseñar los trajes de las representaciones de las Bodas de Isabel y la Partida de Diego? Porque en Teruel la leyenda no sólo se cuenta… también se vive con rigor.

Plaza del Seminario
En este amplio espacio, a los pies de la impresionante torre mudéjar de San Martín, se representan muchas escenas clave de la leyenda de los Amantes. En La Partida de Diego, aquí llegan las huestes de Pedro II, rey de Aragón, conde de Barcelona y señor de la villa de Teruel. También se escenifican la vela de armas, el nombramiento de nuevos caballeros y la emotiva escena de La Espera.
Durante Las Bodas de Isabel, cuando los cuerpos de los Amantes ya han sido llevados a San Pedro, la ciudad rinde su último homenaje en este lugar. Aquí se representa la Invitación al beso y el solemne toque de tambores conocido como Los latidos de los Amantes.

La Plaza del Seminario junto con la Plaza del Torico son los principales escenarios de las representaciones
Portal de Daroca
La muralla de Teruel, construida en el s. XII y posteriormente reforzada y ampliada, solo conserva dos accesos: la conocida como Puerta de la Traición y el Portal de Daroca. En las representaciones de Las Bodas de Isabel, por aquí entra Diego en su regreso a la ciudad. El Portal de Daroca es el umbral del final. Si en el Seminario se rinde el último homenaje, aquí comienza verdaderamente la tragedia.
Hospital de la Merced
En las representaciones de Las Bodas de Isabel, tras la muerte de Diego en la Plaza del Torico, su cuerpo es trasladado simbólicamente al Hospital de la Merced. Hoy, esa escena se dramatiza en el centro de la ciudad, pero el hospital histórico no estaba por dónde pasa el cortejo fúnebre.

Los documentos medievales sitúan el antiguo hospital —entonces conocido como Casa de la Merced de Santiago— justo donde hoy se encuentra el Museo Provincial y el Torreón de la Bombardera. Del hospital no queda nada, pero sí puedes subir al torreón, una estructura defensiva que formaba parte de la muralla del s. XIII. Desde arriba, la ciudad actual se despliega ante ti, con sus calles y rincones resonando con la leyenda de los Amantes de Teruel.
Escalinata del Óvalo
No forma parte de la historia original, pero la Escalinata del Óvalo se ha convertido en uno de los lugares más fotografiados de Teruel. Construida a principios del s. XX en estilo neomudéjar, conecta la estación de tren con el casco histórico y servía como majestuosa “presentación” de la ciudad a los viajeros de la época.
Como no podía ser de otra manera, en su tramo central se encuentra un altorrelieve dedicado a los Amantes de Teruel. Esculpido por Aniceto Marinas, representa a Isabel y Diego en el momento del beso final. Y aquí termina este recorrido, en uno de los puntos más fotografiados de toda la ciudad, donde leyenda y modernidad se dan la mano.

Las fiestas que dan vida a la leyenda
Teruel no solo honra la historia de los Amantes con monumentos y esculturas. Cada año, la ciudad se transforma por completo para recrear su leyenda en dos grandes eventos de recreación histórica. El primero es La Partida de Diego, donde los nuevos Isabel y Diego de ese año representan el inicio de la leyenda que culminará al año siguiente en Las Bodas de Isabel.
La Fundación Bodas de Isabel
Todos los años, las representaciones están organizadas por la Fundación Bodas de Isabel. Esta entidad turolense es mucho más que una mera organizadora de eventos: aglutina a cientos de voluntarios, colectivos y entidades para mantener un alto nivel de rigor histórico y calidad artística. Además de diseñar el vestuario, los guiones, la escenografía o la difusión, la Fundación ha convertido a Teruel en un referente de la recreación histórica.
La Partida de Diego (octubre)
En otoño, Teruel retrocede al año 1212. Es el momento en que Diego de Marcilla parte hacia la Batalla de las Navas de Tolosa, buscando gloria y fortuna para poder casarse con Isabel. Esta fiesta, que desde 2011 se celebra el primer fin de semana de octubre, representa el comienzo de la historia, el punto de inflexión que separa a los Amantes.

Durante tres días, se instalan mercados medievales, campamentos de recreación histórica, conciertos, espectáculos infantiles, exhibiciones de esgrima o danza, y —sobre todo— escenas teatrales en la calle. El punto culminante llega con la pedida de mano de Isabel y el alistamiento de Diego en las huestes del Rey Pedro II.
La Partida es más reciente que Las Bodas, pero se ha consolidado como una fiesta con identidad propia, centrada en los años previos al desenlace. Un complemento perfecto para comprender toda la leyenda, mucho menos masificado y con un ambiente más intimista.
Las Bodas de Isabel (febrero)
Desde 1997, el tercer fin de semana de febrero, muy cerca del día de San Valentín, Teruel retrocede hasta el año 1217 para celebrar Las Bodas de Isabel. Esta festividad es una de las más emblemáticas de Aragón y está declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Miles de personas vestidas al estilo medieval participan en la recreación de los últimos días de Isabel y Diego. El viernes se celebra la boda entre Isabel y Pedro de Azagra, con danzas, música y comitivas nupciales. El sábado, Diego regresa a la ciudad… y todo se precipita: el reencuentro con Isabel, el beso negado, la muerte del joven, y finalmente el trágico final de la protagonista, que fallece de amor ante su cuerpo.
El domingo se representa el sepelio conjunto, seguido de una emotiva oda y una invitación simbólica al beso.
¿Sabías que… este muerto está muy vivo?
Durante gran parte de las representaciones, Diego debe permanecer inmóvil fingiendo estar muerto. Esto no es teatro grabado, y las funciones se hacen en directo y al aire libre. ¿Qué pasa si le pica la nariz o necesita moverse un poco?

Para evitar contratiempos, los actores cuentan con un sistema de señales discretas que les permite avisar sin romper la magia del momento. Un pequeño gesto puede indicar desde «me pica la nariz» hasta «necesito cambiar de posición». Cosas del directo que el equipo soluciona sin que visitantes ni cámaras se den cuenta de nada.
Entre escena y escena, la ciudad entera se llena de actividad: combates, conciertos, teatro de calle, torneos, exhibiciones de aves rapaces, animación infantil, gastronomía, rituales con fuego… Todo acompañado por un nivel de implicación ciudadana extraordinario.
Eso sí, Las Bodas de Isabel son mucho más grandes y multitudinarias que La Partida de Diego. En muchos puntos de la ciudad hay carpas y campamentos de gremios reservados a los turolenses que participan en la recreación, lo que hace que para el visitante la experiencia se viva más como un gran espectáculo teatral que como una fiesta plenamente participativa.

Hasta se instalan pantallas gigantes para poder seguir los momentos más importantes de las representaciones
Un amor que no muere
Teruel no olvida a sus Amantes. Cada rincón de esta ciudad medieval conserva un eco de su historia: el beso negado, la promesa incumplida, el regreso tardío… y un amor tan profundo que ni la muerte pudo separar.
La leyenda de los Amantes de Teruel no es solo un relato del pasado, es el alma de una ciudad que cada año vuelve al s. XIII para recordarnos que hay amores que no mueren nunca. Ya sabes todo lo necesario para disfrutar de La Partida de Diego y de Las Bodas de Isabel Segura. ¿A qué estás esperando? ¡Hasta pronto!

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