Monsaraz, la villa medieval portuguesa sobre el Lago Alqueva
Portugal está lleno de rincones maravillosos, y en el Alentejo Monsaraz destaca como uno de los pueblos con más encanto de Portugal. Pero Monsaraz no es únicamente una pintoresca villa medieval amurallada. Es un paisaje cultural completo donde conviven más de cinco milenios de historia: megalitismo, Roma, islam, órdenes militares, la histórica frontera entre Portugal y Castilla, vino, astronomía y el mayor lago artificial de Europa Occidental. ¿Te vienes a conocerlo?

Ya sabéis lo que nos gusta Portugal, y es inevitable que hablemos con cariño de cualquier rincón del país luso. Muchos viajeros asocian Monsaraz a su pasado como una de las grandes plazas fuertes de la Raya o a sus impresionantes vistas sobre el Lago Alqueva. Otros, la conocen por haber sido elegida una de las 7 Maravillas de Portugal – Aldeias, un reconocimiento que premia algunos de los pueblos más singulares del país. Sin embargo, la historia de este territorio comenzó mucho antes de que se levantaran sus murallas. Sus alrededores están salpicados de menhires, cromlechs y dólmenes, una extraordinaria concentración de monumentos megalíticos que demuestra la importancia de este lugar mucho antes de que la región entrase en la Historia.

Pinceladas de la historia de Monsaraz
El territorio de Monsaraz ya ocupaba un lugar destacado en el Alentejo hace más de cinco mil años. Varias comunidades prehistóricas habitaron la región desde el Neolítico hasta la Edad del Cobre, atraídas por un entorno favorable para el asentamiento humano y por su posición estratégica entre las tierras del interior y el valle del Guadiana.
Entre ellos destaca el Cromlech de Xerez, más antiguo que Stonehenge, junto a numerosos menhires y antas repartidos por los alrededores. Estos vestigios, vinculados tanto a la vida cotidiana como a prácticas rituales, revelan la importancia de un territorio que probablemente controlaba recursos valiosos y ocupaba una posición estratégica dentro de las primitivas rutas de comunicación de la región.

Puerta de Évora en Monsaraz
Esa relevancia parece haber perdurado a lo largo de los siglos. No es casualidad que, mucho tiempo después, romanos, musulmanes y reyes portugueses también consideraran estas tierras un enclave privilegiado para controlar el territorio.
De romanos y musulmanes a la conquista portuguesa
En época romana, estas fértiles tierras cercanas al Guadiana formaron parte de la provincia de Lusitania, cuya capital era la actual Mérida. Los restos arqueológicos hallados en la región muestran una ocupación continuada, aunque nunca llegó a desarrollarse aquí una gran ciudad monumental.
Tras el periodo visigodo, el territorio pasó a formar parte de al-Ándalus. Los musulmanes no solo establecieron una fortificación permanente en el cerro que domina el valle, sino que probablemente también dieron nombre a la futura villa. Monsaraz parece derivar de la unión del latín Mons (monte) y el árabe Saris o Sharish, en referencia a las abundantes jaras que crecían en la zona.

La población cambió de manos en varias ocasiones. De hecho, en 1167 fue conquistada brevemente por Geraldo Sem Pavor, el célebre aventurero portugués que también tomó Évora. Sin embargo, los almohades recuperaron la plaza pocos años después. La conquista definitiva llegaría en el s. XIII, cuando el rey Sancho II incorporó Monsaraz al Reino de Portugal. Comenzaba así una nueva etapa en la historia de la villa, marcada por su posición estratégica en la frontera.
Monsaraz, una fortaleza de la Raya
Tras la conquista, la defensa y repoblación de Monsaraz fueron confiadas a la Orden del Temple. Los templarios reforzaron las fortificaciones existentes y contribuyeron a consolidar una población que acabaría convirtiéndose en una de las principales plazas fuertes de la Raya portuguesa.

Casa de Santo Condestável, dónde según la tradición se alojó en el s. XIV el condestable Nuno Álvares Pereira, el estratega más brillante de la historia portuguesa
Cuando la Orden del Temple fue disuelta a comienzos del s. XIV, Monsaraz pasó a depender de la recién creada Orden de Cristo, heredera de buena parte de los bienes templarios en Portugal.
La ubicación de Monsaraz le otorgó una enorme importancia estratégica durante siglos. Desde sus murallas se dominaba el Guadiana y las tierras situadas al otro lado de la frontera. No es casualidad que reyes portugueses y castellanos se disputaran repetidamente su control. Incluso llegó a ser ocupada por tropas castellanas. Sin embargo, la villa siempre regresó a manos portuguesas.

Vistas desde el Castillo de Monsaraz
Buena parte del aspecto actual de Monsaraz es consecuencia de aquella función defensiva. Sus murallas, el castillo y gran parte de su trazado urbano se desarrollaron durante este periodo. La fortaleza mantuvo su importancia militar hasta el s. XIX. Tras la restauración de la independencia portuguesa en 1640, sus defensas se adaptaron además a la artillería mediante una nueva línea de baluartes que todavía puede apreciarse alrededor de la villa.
Sin embargo, a comienzos del s. XXI el paisaje cambió para siempre con la creación del embalse de Alqueva. Allí donde antes se extendían campos y dehesas, hoy brilla el mayor lago artificial de Europa Occidental. Un nuevo protagonista que ha transformado la imagen de Monsaraz sin alterar el encanto de la villa medieval.
Qué ver en Monsaraz
La mejor forma de descubrir Monsaraz es olvidarse del reloj y recorrer sus calles a pie. La villa es pequeña, pero dentro de sus murallas se concentran siglos de historia, iglesias, edificios civiles y algunos de los mejores miradores del Alentejo. Aunque resulta difícil perderse entre sus callejuelas, este mapa te ayudará a localizar los principales monumentos y lugares de interés. En la mayoría los horarios coinciden con los de la Oficina de Turismo. Abre de octubre a marzo de 9:30 a 13:00 y de 14:00 a 17:30. Entre abril y septiembre el horario es de 9:30 a 12:30 y de 14:00 a 18:00.
Castillo y murallas de Monsaraz
El castillo es el gran símbolo de Monsaraz. Situado en el extremo suroccidental de la villa, ocupa el punto más elevado del cerro y ofrece algunas de las mejores vistas sobre el Lago Alqueva y las llanuras del Alentejo.
Su aspecto actual comenzó a tomar forma tras la conquista cristiana. Afonso III impulsó la construcción de una nueva alcazaba y parte de las defensas de la villa. Posteriormente, su hijo Dinis completó la Torre del Homenaje y gran parte de la barbacana exterior. El conjunto sería reforzado en siglos posteriores para adaptarse a la evolución de las técnicas militares.
Uno de los elementos más curiosos es su patio de armas. A comienzos del s. XIX, muchas de las construcciones interiores estaban ya en ruinas y los habitantes aprovecharon sus materiales para levantar una plaza de toros. Desde entonces, este singular coso taurino ocupa el corazón de la fortaleza y sigue siendo uno de los escenarios principales de las fiestas locales. Hasta ese momento, nunca habíamos encontrado una plaza de toros dentro de una fortaleza. Tiempo después vimos un ejemplo similar en España en la localidad de Santibáñez el Alto, en Sierra de Gata.

La relevancia patrimonial del monumento ha sido reconocida en numerosas ocasiones. De hecho, el Castillo de Monsaraz fue uno de los 21 finalistas de las 7 Maravillas de Portugal. Aunque no logró entrar en la lista definitiva, esta distinción refleja la importancia histórica y cultural de una de las fortalezas más emblemáticas de la Raya portuguesa.
Las puertas de la muralla y la Rua Direita
La Rua Direita es la calle principal de Monsaraz y comunica la Porta da Vila con el castillo. A lo largo de su recorrido se concentran buena parte de los edificios históricos de la villa, además de pequeñas tiendas de artesanía, bares y restaurantes.
La Porta da Vila era el acceso principal al recinto amurallado. Su estructura defensiva está protegida por dos torreones semicirculares, cubelos en portugués, y todavía conserva unas antiguas marcas de medida utilizadas para controlar el comercio de telas. También destaca el campanario construido sobre uno de los torreones y la inscripción que recuerda la consagración de Portugal a la Inmaculada Concepción en 1646.

La Porta de Évora era la entrada para quienes llegaban desde el norte y por ella accedía la antigua vía procedente de Moura. Completan el recinto la Porta d’Alcoba y la Porta do Buraco, probablemente la más antigua de la muralla, tanto que se desconoce cuándo se construyó. Daba acceso a la cisterna medieval, el principal depósito de agua de la villa. Durante el s. XVII fue tapiada para proteger el abastecimiento de agua en caso de asedio.
Igreja de Nossa Senhora da Lagoa
La Igreja de Nossa Senhora da Lagoa preside la plaza principal de Monsaraz. Su nombre podría traducirse como Nuestra Señora de la Laguna o del Lago, y aunque es anterior a Alqueva, no deja de ser curioso que hoy se encuentre dominando el mayor lago artificial de Europa Occidental. Cosas de la patrona de Monsaraz.
El templo actual se levantó en el s. XVI sobre una iglesia medieval anterior. Desde fuera puede parecer sobria, pero su interior sorprende por su riqueza decorativa. Además, en la fachada aparece la Cruz de la Orden de Cristo, heredera de los templarios en Portugal.

Su retablo y la ornamentación interior te llamarán la atención, pero entre todos sus elementos destaca el sepulcro de Gomes Martins Silvestre. Este caballero fue el primer alcaide de Monsaraz y una figura clave en la repoblación de la villa tras la conquista cristiana.
El Fresco del Buen y Mal Juez
Uno de los grandes tesoros de Monsaraz se encuentra en los antiguos Paços da Audiência, el edificio donde se administraba justicia en la villa y actual Museo del Fresco. Allí se conserva el Fresco del Buen y Mal Juez, una obra de finales del s. XV descubierta por casualidad en 1958 durante unas obras de reparación. Había permanecido oculta durante siglos tras un muro, y precisamente eso evitó su destrucción.
Lo más llamativo es su temática. El fresco no muestra una escena religiosa al uso, sino una alegoría de la justicia divina y terrenal. En la parte superior aparece Cristo Pantocrátor, flanqueado por profetas y ángeles. En la inferior, dos jueces con sus respectivos corregidores. El Buen Juez sostiene recta la vara roja de la antigua magistratura municipal y declara inocente al reo. El Mal Juez aparece con doble rostro y la vara rota. Un demonio le susurra al oído, mientras un reo le ofrece dos perdices como soborno y un hombre rico intenta comprarle con monedas de oro. Vamos, que la corrupción judicial tampoco la inventamos ayer 😅.

Si has visitado Siena, te recordará a las alegorías del Buen y Mal Gobierno del Palazzo Pubblico. El Museo del Fresco de Monsaraz es más modesto que el bello palacio sienés, pero entrar en él es imprescindible.
Casa da Inquisição y la judería
La llamada Casa da Inquisição es uno de los edificios más fotografiados de Monsaraz, sobre todo por las magníficas vistas que ofrece sobre la antigua judería y el Lago Alqueva. Aquí funcionó un terrible tribunal de la Inquisición y su interior albergaba una sala de torturas para hacer confesar a los reos…. ¡o no 😜! Porque eso es lo que dice la tradición popular, pero no existen documentos que lo demuestren.
Lo más probable es que el edificio estuviera vinculado al Santo Oficio de Évora como archivo de procesos o prisión temporal. Posiblemente algo menos truculento que lo que ha quedado en el imaginario popular. Debido a su ubicación, junto a la antigua judería, hoy acoge un espacio dedicado a la presencia judía en Monsaraz, una comunidad que tuvo especial importancia durante los siglos XIV y XV.

Aquella comunidad prácticamente desapareció a finales del s. XV. En 1496, Manuel I ordenó la expulsión de los judíos que rechazasen convertirse al cristianismo. Muchos abandonaron Portugal y otros pasaron a ser conocidos como cristianos nuevos, quedando posteriormente bajo la vigilancia de la Inquisición. Buena parte de las antiguas sinagogas, cementerios y otros vestigios de las comunidades judías portuguesas terminaron desapareciendo.
Más allá del edificio y la exposición, merece la pena acercarse por la ventana con vistas más bonitas de Monsaraz: las casas blancas descendiendo hacia la antigua judería.
Otros rincones y miradores de Monsaraz
Más allá de sus monumentos principales, Monsaraz está lleno de pequeños rincones que invitan a detenerse. En la plaza principal encontrarás el Pelourinho, símbolo de la autonomía municipal concedida a la villa durante la Edad Media. Muy cerca se alzan también la Igreja da Misericórdia, la Capela de São José y la Igreja de Santiago, testimonio de la importancia religiosa que llegó a tener una población de apenas unos cientos de habitantes.

Igreja de Santiago y Pelourinho de Monsaraz
Además, durante nuestra visita encontramos pequeñas exposiciones repartidas por distintos espacios de la villa. Una de ellas, Menires, Calçadas e Aldeias, estaba dedicada precisamente al paisaje y al patrimonio megalítico de la región. Una buena muestra de cómo en Monsaraz la historia también aparece mientras simplemente paseas por sus calles.
Pero si hay algo que termina de conquistar al visitante son los miradores repartidos por la villa. Desde las murallas, el campanario o las inmediaciones del castillo se disfruta de una panorámica espectacular sobre el Lago Alqueva, las dehesas del Alentejo y la Raya. Cuesta imaginar un lugar mejor para despedirse de Monsaraz… antes de partir a descubrir las sorpresas que te esperan en los alrededores.

Qué ver cerca de Monsaraz
Ya sabes que para nosotros el concepto «cerca» es algo relativo 😅. Sin embargo, en este caso te prometo que hablamos de lugares realmente cercanos, algunos incluso a menos de 5 minutos en coche de Monsaraz. No te preocupes, aunque Évora, Elvas u Olivenza están relativamente próximas, todo lo que encontrarás en este apartado queda muchísimo más cerca.
Cromlech de Xerez
Si al leer la historia de Monsaraz te preguntabas por qué insistíamos tanto en el pasado prehistórico de este territorio, aquí encontrarás la respuesta. A menos de cinco minutos de la villa se alza el Cromlech de Xerez, uno de los monumentos megalíticos más singulares de Portugal y la mejor prueba de que estas tierras ya eran importantes hace más de cinco mil años.

Formado por medio centenar de menhires dispuestos en un raro recinto cuadrangular, constituye un caso prácticamente único en la Península Ibérica. Eso sí, las piedras que vemos hoy no ocupan exactamente su ubicación original. La construcción del embalse de Alqueva obligó a desmontar cuidadosamente todo el conjunto y trasladarlo unos cientos de metros para evitar que quedara bajo las aguas.
Nosotros creemos que esta visita completa perfectamente la de Monsaraz. Después de recorrer una villa medieval marcada por su posición estratégica, resulta fascinante descubrir que miles de años antes otras comunidades ya habían elegido exactamente el mismo territorio para levantar uno de los conjuntos megalíticos más importantes del Alentejo.
Lago Alqueva
El paisaje de Monsaraz cambió para siempre con la construcción del embalse de Alqueva. Donde antes se extendían campos y dehesas, hoy brilla el mayor lago artificial de Europa Occidental, convertido en uno de los grandes protagonistas de cualquier visita a la villa.

Y hace que los atardeceres sean aún más mágicos
Desde las murallas tendrás algunas de las mejores vistas del Gran Lago. Pero si quieres descubrir sus playas fluviales, rutas en barco, actividades náuticas y rincones a ambos lados de la Raya, te lo contamos con más calma en nuestro artículo sobre el Lago Alqueva.
Playa fluvial de Monsaraz
A apenas cinco minutos de la villa se encuentra la Praia Fluvial de Monsaraz, una de las mejores formas de disfrutar del Lago Alqueva durante los meses más cálidos. Cuenta con zona de baño, embarcadero, césped, duchas y un chiringuito, por lo que resulta perfecta para relajarse unas horas después de recorrer las calles de la villa.

Además, desde aquí parten algunas actividades náuticas por el embalse y es uno de los mejores lugares para contemplar el atardecer sobre el Gran Lago.
Observatorio Dark Sky Alqueva
Si hay una experiencia capaz de completar un día perfecto en Monsaraz, es levantar la vista cuando cae la noche. El territorio que rodea Alqueva fue el primer Destino Turístico Starlight del mundo, un reconocimiento que distingue a aquellos lugares con una calidad excepcional del cielo nocturno y un firme compromiso con la lucha contra la contaminación lumínica.
Nosotros visitamos el Observatorio Oficial Dark Sky Alqueva, situado en la pequeña localidad de Cumeada, a apenas diez minutos de Monsaraz. Allí se organizan sesiones guiadas en las que un especialista explica el cielo visible esa noche y permite observar distintos cuerpos celestes mediante telescopios de gran calidad.

Ya puedes ver que hasta sin telescopio la visibilidad es increíble
Las condiciones son excepcionales. Según la información del propio observatorio, esta zona disfruta de una media de unos 286 días al año con cielo despejado y una contaminación lumínica muy baja. Durante las noches de verano, la Vía Láctea se convierte además en una de las grandes protagonistas del firmamento.
Teníamos una espinita clavada de una visita unos meses antes a la región, porque las nubes nos habían impedido disfrutar del cielo. Esta vez el problema fue otro: una brillante luna llena ocultaba gran parte de las estrellas. Sin embargo, lejos de estropear la experiencia, nos permitió contemplar nuestro satélite con un nivel de detalle que nunca habíamos visto. Cráteres, montañas y mares lunares aparecían con una nitidez espectacular a través del telescopio.

Si tienes la posibilidad de elegir fechas, intenta evitar los días próximos a la luna llena para disfrutar del cielo más oscuro posible. Y si visitas el observatorio en verano, podrás intentar contemplar incluso la Vía Láctea a simple vista. Pero aunque la Luna decida convertirse en protagonista, la visita sigue mereciendo muchísimo la pena.
Dónde comer en Monsaraz
Después de recorrer Monsaraz toca recuperar fuerzas 😋. La gastronomía alentejana es sencilla, contundente y está muy ligada a los productos de la tierra. El pan, el aceite de oliva, las hierbas aromáticas, el cerdo, el cordero y el bacalao son algunos de sus grandes protagonistas.
Nosotros comimos en la Taverna Os Templários, un pequeño restaurante de cocina tradicional situado dentro de la villa amurallada. Probamos pulpo, bacalao, carrillera y cordero, y todo estaba exquisito. Además, si tienes la suerte de conseguir mesa en su balcón, podrás comer disfrutando de unas magníficas vistas sobre el Lago Alqueva.

Y deja sitio para el postre 😜. Nosotros terminamos con una selección en la que estaba la sericaia, uno de los dulces tradicionales del Alentejo elaborado principalmente con huevos, leche, azúcar y canela. También probamos el manjar real, preparado con ingredientes tan humildes como pan, leche, almendra y canela. Una buena demostración de que en la cocina alentejana no hacen falta ingredientes sofisticados para acabar estupendamente una comida.
Monsaraz nos conquistó recorriendo sus calles, y es fácil entender por qué. Pocas villas reúnen tanto patrimonio en tan poco espacio y, además, tienen a sus pies un paisaje como el Lago Alqueva. Y también tienes monumento megalíticos y puedes terminar el día observando las estrellas. ¿A que esperas para disfrutar de esta maravillosa villa del Alentejo?. ¡Hasta pronto!

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