Qué ver en un viaje a Gran Canaria en 6 días: guía completa

Gran Canaria es un destino que nunca deja de sorprender. Su diversidad la convierte en un auténtico continente en miniatura: dunas doradas, montañas volcánicas, barrancos infinitos y pueblos con encanto. Viajar a Gran Canaria no es solo disfrutar de playas, es descubrir una isla con historia, naturaleza y cultura en cada rincón. En esta guía te contamos qué ver en Gran Canaria en 6 días, cómo organizar tu viaje a y qué zonas elegir para aprovecharlo al máximo. Prepárate para explorar esta joya del Atlántico, declarada Reserva de la Biosfera, que sigue cautivando a miles de viajeros año tras año y que, sin duda, ¡te dejará con la boca abierta!

Viajar a Gran Canaria 2025: guía completa (vuelos, zonas y qué ver en 6 días)

Gran Canaria es también una de las célebres Islas Afortunadas, un nombre que arrastra leyendas desde la Antigüedad y que resume bien la riqueza natural del archipiélago. Lo curioso es que nuestro viaje a Gran Canaria nació casi por azar. José tenía que desplazarse por trabajo y yo decidí acompañarle. Aquel plan improvisado se convirtió en una de esas experiencias que superan todas las expectativas. Descubrimos una isla mucho más diversa de lo que imaginábamos, con paisajes que cambian radicalmente en pocos kilómetros y un patrimonio que invita a explorar sin prisas. Un viaje a Gran Canaria que nos dejó con muchas ganas de volver.

Carretera en Gran Canaria

Aunque no lo creas, esto es Gran Canaria

Contenidos del post

Cómo organizar tu viaje a Gran Canaria

Antes de viajar apenas sabíamos un par de cosas sobre la isla: que allí nació Benito Pérez Galdós, la fama de sus Carnavales y que sus playas estaban repletas de turistas alemanes. Pero bastó empezar a investigar para darme cuenta de lo equivocada que era esa visión. Íbamos a pasar 6 días en Gran Canaria y comprendí enseguida que sería imposible abarcarlo todo. Lo curioso es que muchas personas tienen las mismas ideas preconcebidas y reducen el destino a sol y tumbona. Nada más lejos de la realidad: la isla ofrece una diversidad impresionante que merece planificar bien el viaje a Gran Canaria para aprovechar cada jornada.

Vuelos y conexiones a Gran Canaria

Llegar a la isla es muy sencillo desde España peninsular. El Aeropuerto de Gran Canaria (LPA) tiene conexiones diarias con Madrid y Barcelona, con varias frecuencias al día. Desde otras ciudades como Sevilla, Valencia o Bilbao también hay vuelos regulares durante todo el año, lo que convierte a Gran Canaria en uno de los destinos insulares mejor conectados. Aunque algunas aerolíneas de bajo coste han reducido plazas en invierno, la cobertura sigue siendo muy amplia incluso en temporada baja, gracias a compañías como Iberia Express, Vueling o Binter.

Nos leéis muchos desde Portugal, país al que sentimos muy cercano. Aunque contáis con las Azores y Madeira, si queréis visitar Gran Canaria lo más cómodo es volar desde Lisboa o Porto, con vuelos directos que apenas superan las tres horas. Desde Francia también hay rutas estables, especialmente con Vueling, y EasyJet mantiene conexiones desde varias ciudades británicas. Para viajeros de Latinoamérica o Estados Unidos, lo habitual es volar primero a Madrid y enlazar después con un vuelo directo a Gran Canaria. A nivel turístico, los grandes emisores siguen siendo Alemania, Países Bajos, los países nórdicos y Reino Unido, lo que garantiza una conectividad internacional muy sólida y vuelos durante todo el año.

vuelos y conexiones a Gran Canaria

Dónde está el aeropuerto y cómo moverse

El Aeropuerto de Gran Canaria (LPA) está en el este de la isla, a mitad de camino entre Las Palmas de Gran Canaria y la zona turística del sur. Esa ubicación es ideal porque en menos de media hora puedes estar tanto en la capital como en Maspalomas o Playa del Inglés.

Si en tu viaje a Gran Canaria tu plan es moverte por libre, lo más práctico es alquilar un coche directamente en el aeropuerto. Todas las compañías grandes tienen mostrador allí y las carreteras principales están bien señalizadas. Eso sí, recuerda que el interior de la isla es muy montañoso con carreteras con curvas y miradores que invitan a parar. Conducir sin prisas es parte de la experiencia.

Quienes prefieran transporte público también tienen opciones. En Canarias los autobuses no existen, son guaguas. ¿Sabías que el término viene del inglés wagon? Lo trajeron los emigrantes canarios desde Cuba, donde llamaban así a los autobuses gratuitos. Las guaguas de Global conectan el aeropuerto con la capital y con las principales localidades del sur (Playa del Inglés, Maspalomas o Puerto de Mogán). Los billetes son económicos y se compran directamente al conductor. Dentro de Las Palmas, en cambio, funcionan las Guaguas Municipales, con líneas frecuentes hacia Vegueta, Triana y la Playa de Las Canteras.

Guaguas Gran Canaria

Otra alternativa cómoda, sobre todo si llegas de noche o viajas en grupo, son los transfers privados o los taxis oficiales, con tarifas cerradas para trayectos al sur. En estancias cortas puede ser una buena opción, pero para un viaje a Gran Canaria de varios días la libertad que da un coche de alquiler marca la diferencia.

Alquilar coche o transporte público

En Gran Canaria la respuesta corta es clara: alquilar un coche compensa. En una isla que cambia de paisaje cada pocos kilómetros, la libertad de parar en un mirador, desviarte a un pueblo o subir hasta el Roque Nublo sin depender de horarios no tiene precio. Con transporte público puedes cubrir trayectos básicos —aeropuerto, capital, sur turístico—, pero llegar a lugares como Guayadeque, Tamadaba o Tejeda se vuelve misión imposible sin vehículo propio.

El coche además no es caro comparado con otros destinos europeos y el estado de las carreteras principales es muy bueno. Eso sí, entre la belleza y la orografía del interior conviene reservar tiempo extra para cada desplazamiento. La teoría dice que del aeropuerto al Mirador del Pico de los Pozos de las Nieves se tarda 45 minutos. En la práctica empleamos casi el doble… y no porque José no supiera conducir en zonas de montaña.

Azulejos de Veneguera

Imagina ir conduciendo por el sur y encontrarte con los Azulejos de Veneguera. ¿Cómo no vas a parar?

¿Y si quieres moverte en guagua? Si tu viaje a Gran Canaria se centra en la capital y alguna escapada puntual al sur, puedes apañarte bien sin coche. También hay excursiones organizadas a lugares como el Roque Nublo o la Cueva Pintada de Gáldar, ideales para quienes prefieren no conducir en vacaciones. Pero si vienes con la idea de recorrer la isla en 6 días o más, el coche será tu mejor aliado.

Zonas de Gran Canaria: qué esperar de cada una

Gran Canaria es una isla relativamente pequeña —apenas 50 km de norte a sur—, pero con una variedad de paisajes que parece imposible en tan poco espacio. En cuestión de una hora puedes pasar de las dunas del sur a los pinares de cumbre, o de una ciudad colonial a un puerto pesquero. Por eso conviene dividir la isla en grandes zonas, cada una con su carácter y atractivos propios. El norte es más verde y cultural, el centro es la montaña sagrada de los antiguos canarios, el sur concentra el turismo de sol y playa, el oeste guarda los paisajes más salvajes y el este combina patrimonio histórico con costa tranquila. Conocer esta diversidad te ayudará a organizar mejor tu viaje a Gran Canaria y a decidir dónde poner el “campamento base” según lo que más te apetezca descubrir. Te dejo este mapa de la isla para que te orientes mejor.

Playas de Gran Canaria

¿Viajar a Gran Canaria para hacer turismo de Sol y playa? Yo sólo me mojé los pies un día en Playa del Inglés

Norte: tradición, capital y paisajes verdes

El norte de Gran Canaria es la parte más cultural y tradicional. Aquí está Las Palmas, con Vegueta, Triana y la Catedral, pero también pueblos que enamoran como Teror, con su Basílica del Pino y balcones de madera, o Arucas, con su catedral neogótica de piedra volcánica. La costa se vuelve más salvaje, con charcos naturales en Gáldar o Moya, y en el interior aún se conserva la laurisilva de Los Tilos de Moya, un pequeño tesoro verde que recuerda cómo era la isla siglos atrás.

Centro: montañas, Roques y pueblos con encanto

El centro es pura montaña y es imposible no admirar las formaciones del Roque Nublo o el Roque Bentayga, antiguos lugares sagrados para los aborígenes. Entre barrancos y calderas aparecen pueblos con encanto como Tejeda, uno de los más bonitos de España, o Artenara, con sus casas-cueva. Desde el Pico de las Nieves, el punto más alto de la isla, se disfruta una de las vistas más espectaculares, con el Teide asomando al fondo… salvo que subas con calima, como nos pasó a nosotros.

Roque Nublo

Sur: dunas, sol y turismo masivo

El sur es la postal más famosa de la isla: el mar de arena de las Dunas de Maspalomas adoptando caprichosas formas con el viento y el faro recortado contra el Atlántico. También es la zona con mayor número de plazas hoteleras y donde más se nota la masificación, sobre todo en temporada alta. Al fin y al cabo, aquí está la animada Playa del Inglés, llena de vida desde hace décadas. Pero basta alejarse un poco para descubrir un paisaje muy distinto: el pueblo de Fataga, en el valle de las mil palmeras, o la presa de las Niñas, que prácticamente surgió de la nada en mitad de las montañas y nos obligó a parar el coche solo para disfrutar del silencio.

Oeste: barrancos, miradores y costa salvaje

El auténtico «salvaje oeste» de Gran Canaria se vive en esta parte de la isla. Conducir desde La Aldea hasta Agaete es toda una aventura… que nosotros no pudimos disfrutar porque la carretera estaba cortada por obras. Aun así, llegamos al mirador del Balcón, donde se contempla la famosa cola de dragón de acantilados cayendo al mar. Aquí hay menos turistas, y eso se nota. Aun así, las playas vírgenes como Güigüí hace tiempo que dejaron de ser un secreto. Su única protección sigue siendo la caminata necesaria para llegar hasta ellas.

Mirador de Balcón

Lo de cola de dragón es un decir…

Este: patrimonio histórico y costa tranquila

El este de Gran Canaria suele pasar desapercibido para muchos viajeros, y quizá por eso mantiene un aire más auténtico. Telde conserva un casco histórico con plazas e iglesias que merece la pena recorrer con calma, además del curioso yacimiento de Cuatro Puertas en lo alto de un risco. Más al sur, en Ingenio, encontramos molinos que recuerdan su pasado azucarero y la famosa palmera del Paquesito. Y si algo nos sorprendió fue Agüimes, un pueblo lleno de esculturas que sirve de puerta al barranco de Guayadeque, uno de los paisajes más impresionantes de la isla. En la costa, rincones como el Bufadero de La Garita muestran la fuerza del Atlántico en estado puro, casi siempre lejos de las aglomeraciones turísticas del sur.

Qué ver en Gran Canaria en 6 días (itinerario recomendado)

Ya has visto que Gran Canaria es mucho más que la postal de las dunas o la vida nocturna del sur. Cada zona de la isla tiene su carácter: el norte cultural, el centro montañoso, el oeste salvaje, el este tranquilo y el sur masificado pero imprescindible. En solo seis días es imposible abarcarlo todo, pero con una buena planificación se puede disfrutar de una ruta que combine patrimonio, naturaleza y esos contrastes que hacen de la isla un pequeño continente en miniatura.

Vegueta Gran Canaria

Día 1 – El corazón volcánico y el Roque Nublo

Después de aterrizar en Gran Canaria, recogimos el coche en el aeropuerto y, tras dejar las maletas en Vecindario, nos fuimos directos al interior de la isla.

Caldera de los Marteles y Pozos de Nieve

Nuestra primera parada fue la Caldera de los Marteles, un enorme cráter que recuerda el origen volcánico de la isla. Muy cerca visitamos el Pozo de nieve Grande y el de los Canónigos, donde antiguamente se almacenaba la nieve para producir hielo. Desde el Mirador del Pico de los Pozos de las Nieves disfrutamos de una de las mejores vistas de la isla.

Mirador del Pico de los Pozos de las Nieves

El Roque Nublo, símbolo de la isla

Continuamos hasta la Degollada de la Goleta, donde dejamos el coche para hacer una ruta a pie de media hora. El destino era el Roque Nublo, una roca volcánica de 80 metros que se ha convertido en el símbolo de Gran Canaria. Las formaciones que lo rodean hicieron que Miguel de Unamuno hablara de una «tempestad petrificada, de fuego más que de agua». No es solo un monumento natural: fue lugar de culto aborigen y aún hoy circulan leyendas, como la que asegura que cuando caiga, la isla será tragada por el mar.

La leyenda de la Presa de las Niñas

Tras la caminata regresamos al coche para desviarnos hacia la Presa de las Niñas. La belleza del lugar contrasta con la leyenda que lo rodea: se dice que una joven llamada Casandra entregó a sus hijas al diablo a cambio de la eterna juventud. Como castigo, fue encadenada a un pino junto a la presa y quemada viva. Algunos afirman que su espíritu sigue apareciéndose en las noches de luna llena.

Tejeda, el pueblo más bonito de Gran Canaria

Terminamos el día en Tejeda, considerado uno de los pueblos más bonitos de España. Situado en pleno corazón de la isla, está rodeado por el Roque Nublo y el Roque Bentayga, y en invierno luce espectacular con los almendros en flor. Allí disfrutamos de un atardecer inolvidable, con las montañas encendidas en tonos rojizos.

Atardecer en Tejeda

Día 2 – Miradores, barrancos y tradiciones

La Aldea de San Nicolás y su entorno

Nuestra segunda jornada nos llevó hasta La Aldea de San Nicolás, conocida simplemente como La Aldea. Su aislamiento le ha permitido conservar buena parte de la arquitectura tradicional canaria, y aquí se encuentra Cactualdea, el mayor parque temático de cactus de Europa. Sin embargo, lo que más nos llamó la atención fue su entorno natural. La Aldea es un paraíso para el senderismo, la montaña y la observación de estrellas. De noche, miradores como el del Balcón ofrecen un cielo espectacular. En nuestro caso la carretera estaba cortada y solo pudimos llegar hasta allí, pero el premio fueron unas vistas inolvidables sobre la costa.

Los colores de Veneguera

De vuelta hacia el sur tomamos el Barranco de Tocodoman y entramos en el Barranco de Veneguera. El paisaje cambiaba a cada curva y era imposible no parar el coche una y otra vez. Fue allí donde nos topamos con los famosos Azulejos de Veneguera, unas montañas pintadas de verdes, ocres y rojizos por un capricho geológico. Dicen que son las “montañas de siete colores” de Canarias, y no exageran: la cámara no necesita filtros para capturar su intensidad.

Mogán pueblo y sus tradiciones

Nuestra siguiente parada fue Mogán pueblo, donde visitamos su Molino de Viento. Te llamará la atención que esté rodeado de objetos cotidianos de tamaño gigante. Nosotros nos sentimos como pequeños liliputienses. No están aquí porque los moganeros adoren Los Viajes de Gulliver. Todos ellos proceden de las carrozas de la romería de San Antonio El Chico, y verlas fuera de contexto les da un aire casi surrealista.

Molino de Mogán

Soy una taza, una tetera…

Puerto Mogán y la Cañada de Los Gatos

Más abajo está Puerto Mogán, al que llaman la Pequeña Venecia. Lo de los canales es más un guiño turístico que una realidad, pero el lugar tiene encanto. Lo mejor, sin embargo, está al margen del paseo marítimo: la Cañada de Los Gatos, un asentamiento aborigen costero con más de 1.300 años de historia. Recorrerlo casi en solitario, con el rumor del mar de fondo, fue un auténtico privilegio.

Un atardecer en Puerto Rico

Cerramos el día en Puerto Rico, una playa artificial muy turística. No íbamos por la arena ni por las tiendas, sino para disfrutar de otro atardecer de postal. Entre colores dorados y rosados sobre el mar, nos dimos cuenta de que en Gran Canaria cada jornada podía terminar de la forma más espectacular posible.

Atardecer en Puerto Rico - Gran Canaria

Día 3 – Tradiciones y pueblos del sureste

Arinaga y sus piscinas naturales

Empezamos el día en el Faro de Arinaga, uno de los pocos ejemplos de arquitectura farera de finales del s. XIX que se conservan en Canarias. En el paseo marítimo contemplamos el mar embravecido, tan espectacular como intimidante. Las piscinas naturales estaban desiertas y no nos extraña: aquel día el Atlántico no invitaba a darse un chapuzón.

Ingenio y la palmera del Paquesito

La siguiente parada fue Ingenio, una villa con pasado azucarero que aún conserva molinos y casas tradicionales. Allí buscábamos la famosa palmera del Paquesito, ubicada en el parque Néstor Álamo. Curiosa dónde las haya, hay quien asegura que mide más de 50 metros y que tiene casi seis siglos, lo que la convertiría en la más alta y longeva de Europa. Otros dicen que apenas ronda los 150 años. Para añadir más misterio, hace algún tiempo necesitaron una grúa de “solo” 30 metros para tratar una infección en su copa. ¿La realidad? Que nadie se pone de acuerdo, pero sin duda merece la visita.

El barranco de Guayadeque

Si hay un lugar que nos impresionó en nuestro viaje a Gran Canaria, sin duda fue el Barranco de Guayadeque. Son quince kilómetros de paredes verticales, cuevas y vegetación que parecen sacados de otro mundo. Recorrer este barranco fue como un viaje atrás en el tiempo.

Allí los antiguos canarios excavaron poblados y necrópolis, y fue uno de sus asentamientos más importantes. Todavía hoy hay familias que viven en casas-cueva en Cueva Bermeja y Montaña de las Tierras, ambos muy visitados por los grancanarios los fines de semana.

Barranco de Guayadeque

Agüimes y La Fortaleza

Dejamos atrás las montañas para visitar Agüimes, con sus casas coloridas y sus esculturas callejeras que convierten al pueblo en un museo al aire libre. Muy cerca se encuentra el Centro de Interpretación de La Fortaleza, perfecto para conocer cómo vivían los antiguos pobladores de la isla y cerrar la jornada con un toque cultural.

Mirador El Guriete

El broche de oro fue el Mirador El Guriete, con vistas espectaculares que parecían sacadas de una película. Allí nos quedamos un buen rato, disfrutando de cómo la luz de la tarde iba tiñendo de dorado el paisaje. Nuestra idea original era ver el atardecer en las Dunas de Maspalomas, pero el día no daba más de sí. Aun así, decidimos dirigirnos allí.

mirador el Guriete

Las Dunas de Maspalomas al atardecer

Maspalomas es una localidad muy turística, donde solo el barrio de San Fernando recuerda cómo era antes de la llegada masiva de visitantes. Hoy la mayor parte son hoteles, apartamentos y centros comerciales, pero lo que la hace única es el espacio natural protegido de más de 400 hectáreas que alberga las dunas móviles, la Charca y el palmeral. Un «desierto» en miniatura que se abre paso hasta el Atlántico.

En este mar de arena vimos simplemente los últimos rayos del día. La imagen del sol cayendo sobre las dunas, con el océano de fondo, fue uno de esos momentos que se quedan grabados. Sin embargo, mientras volvíamos al alojamiento ya teníamos un propósito claro: regresar al amanecer para disfrutar de este escenario con una luz totalmente distinta.

Día 4 – Entre amaneceres, traslados y un respiro en Telde

El día empezó muy temprano. El sol salía a las 7:45 y Maspalomas quedaba a veinte minutos de nuestro alojamiento, así que madrugamos para tomar algo rápido y ver amanecer en las dunas. Quizás te preguntes por qué no llevamos el desayuno para hacerlo allí mismo. La respuesta es sencilla: es una irresponsabilidad comer o dejar cualquier resto en un espacio natural protegido.

Viaje a Gran Canaria: Dunas de Maspalomas

Pasamos varias horas caminando entre dunas y disfrutando del paisaje, hasta que poco a poco la calma se fue llenando de turistas. Luego fuimos por el Paseo Marítimo, que parecía la Gran Vía para llegar al Faro de Meloneras y el Yacimiento de Punta Mujeres, donde la historia convive con el bullicio del sur.

Playa del Inglés

Muy cerca está la Playa del Inglés, quizá el contraste más brutal del viaje a Gran Canaria. Después de la serenidad del amanecer en las dunas, aquí nos encontramos con el corazón del turismo de masas en Gran Canaria. Aun así, este fue el lugar en el que por fin me mojé los pies en el Atlántico. Un pequeño gesto que recordaba que, aunque fuera invierno, estábamos en una isla donde el mar siempre llama.

Rumbo a Telde

Después tocaba dejar el apartamento y poner rumbo a Las Palmas de Gran Canaria, así que gran parte del día se fue en carretera y traslado de maletas. Aprovechamos para parar en Telde, un municipio con un patrimonio sorprendente y más de un centenar de yacimientos arqueológicos que recuerdan su pasado como ciudad de faycanes, sacerdotes aborígenes. Visitamos su casco histórico y dos enclaves destacados: Cuatro Puertas, un santuario excavado en la roca, y el poblado costero de Tufia, con sus cuevas frente al mar.

Tufia

El Bufadero de la Garita

Antes de seguir camino hicimos una última parada en el Bufadero de la Garita. Este fenómeno natural convierte cada embestida del mar en una columna de agua que se eleva hacia el cielo. Lo mejor es verlo con marejada y viento fuerte, aunque conviene acercarse con mucha precaución.

Un día más relajado

La tarde fue tranquila: tocaba cambiar de alojamiento y aprovechar para quedar con unos amigos grancanarios. Entre charlas y risas se nos pasó volando, y aunque no fue la jornada más intensa del viaje, también se agradece bajar el ritmo y disfrutar la isla de otra manera.

Día 5 – Las Palmas de Gran Canaria

Paseo por las Canteras

Como José tenía que trabajar hasta el mediodía, aproveché para recorrer la Playa de Las Canteras. Esta lengua de arena de más de tres kilómetros está considerada una de las mejores playas urbanas de Europa, y con razón: entre surfistas, paseantes y el ritmo de la bahía, se respira un ambiente muy especial. Llegué hasta el Auditorio Alfredo Kraus y el Centro Comercial Las Arenas. ¿Acaso te crees que estuve de shopping? Nada más lejos de la realidad: subí a la parte superior para disfrutar de unas vistas magníficas.

Playa de las Canteras

Vegueta, el corazón histórico

Ya juntos de nuevo, comimos y nos acercamos al Parque de Santa Catalina, punto de encuentro entre puerto y playa. Desde allí tomamos la guagua 12 hasta Vegueta, el barrio fundacional de la ciudad. Sus calles coloniales nos llevaron a la Catedral de Santa Ana y a la Casa Colón, dos visitas imprescindibles para entender la historia de Las Palmas y su papel en las rutas atlánticas.

Atardecer en Las Canteras

Hubiésemos seguido callejeando por Vegueta, pero corrimos de vuelta a Las Canteras para despedir el día con un atardecer inolvidable. Ver el sol hundirse en el Atlántico con Tenerife y el Teide dibujados en el horizonte fue un momento mágico. En aquel instante no podíamos imaginar que poco más de un año después haríamos un roadtrip por Tenerife y subiríamos al pico más alto de España.

Atardecer en las Canteras

Día 6 – Despedida entre Vegueta, Triana y Arucas

Último paseo por Las Palmas

El último día de nuestro viaje a Gran Canaria lo afrontamos con calma, ya más relajados tras varios días de carretera. Volvimos a Vegueta para recorrer la parte más al sur del barrio y después subimos hasta Triana, otro barrio histórico que hoy combina arquitectura tradicional con tiendas y vida comercial. En el Parque de San Telmo nos detuvimos a admirar su quiosco modernista y el precioso retablo de la Ermita de San Telmo, uno de los más llamativos de Gran Canaria.

Entre el Castillo de la Luz y Arucas

Antes de poner rumbo al aeropuerto quisimos apurar las últimas horas. En Las Palmas nos acercamos al Castillo de la Luz, antigua fortaleza convertida en centro de exposiciones. El tiempo apremiaba y no pudimos entrar, porque nos esperaba la última excursión del viaje: Arucas. Allí nos recibió su imponente catedral neogótica y la célebre Fábrica de Ron Arehucas. Tal vez las expectativas eran demasiado altas, porque la visita a la catedral no nos resultó tan impactante como imaginábamos.

Catedral de Arucas

Una despedida fría

Con esa mezcla de sensaciones pusimos rumbo al aeropuerto. Dejamos el coche de alquiler y volamos a Madrid, donde nos esperaba una bienvenida poco amable: 0 ºC en plena ola de frío tras haber disfrutado de casi toda la semana a 20 ºC. El contraste fue brutal… tanto que solo podíamos pensar: ¡¡friooooooo!!

Lo que nos quedó pendiente de nuestro viaje a Gran Canaria

En seis días apenas rascamos la superficie de todo lo que la isla puede ofrecer. Hubo rincones que nos enamoraron y a los que nos habría gustado dedicar más tiempo, otros que vimos solo de pasada y varios que quedaron pendientes. Todos ellos merecen estar en cualquier viaje a Gran Canaria, y son la mejor excusa para volver.

Teror y la Basílica del Pino

Uno de los grandes pendientes de nuestro viaje fue Teror, un pueblo que late alrededor de la Basílica de Nuestra Señora del Pino, patrona de Gran Canaria. Dicen que sus balcones de madera son de los más bonitos de la isla, pero no pudimos incluirlo en este viaje a Gran Canaria. Ojalá podamos verlo en una próxima escapada.

Cenobio de Valerón, un granero en la roca

Entre lo que no vimos y tenemos marcado en mayúsculas está el Cenobio de Valerón, en Santa María de Guía. Se trata de un enorme granero colectivo excavado en la roca hace más de 800 años, donde los antiguos canarios almacenaban cereales y semillas. Son más de 300 cuevas repartidas en distintos niveles, como si fuera un hormiguero en la montaña. Dicen que al asomarse al barranco uno se hace idea de la importancia que tuvo este lugar en la vida cotidiana de la isla prehispánica. Es uno de esos sitios que combinan arqueología y paisaje, y que seguro merece dedicarle una visita en un próximo viaje.

Artenara, el balcón de las cumbres

Artenara es el municipio más alto de la isla, famoso por sus casas-cueva habitadas y sus miradores sobre las cumbres. Un pueblo que al igual que Tejeda, resume la esencia montañosa de Gran Canaria.

Artenara

Tamadaba, naturaleza en estado puro

El Parque Natural de Tamadaba, en el noroeste de la isla, es uno de los grandes espacios que nos quedaron pendientes. Sus pinares se extienden desde las cumbres hasta el mar y regalan algunos de los paisajes más espectaculares de Gran Canaria. Un lugar que resume por qué la isla es Reserva de la Biosfera y que nos espera para la próxima visita.

Otros pendientes en nuestro viaje a Gran Canaria

Y aun nos dejamos muchas cosas más y que apuntamos en nuestra lista para la próxima vez. Entre ellos destaca la Necrópolis de Bocabarranco–El Agujero en Gáldar, uno de los mayores cementerios prehispánicos de la isla. Allí se conservan decenas de tumbas y estructuras funerarias que hablan de la complejidad social y ritual de los antiguos canarios. También nos atrae el encanto de Firgas, con sus fuentes y cascadas en pleno casco urbano, y el verde del Barranco de Los Tilos de Moya, último reducto de la laurisilva. En el norte no faltan planes curiosos como conocer la fábrica de café de Agaete, una de las poquísimas que hay en Europa. Y de remate, probar un pedazo de historia gastronómica en el restaurante Fuji, el primer japonés que abrió en España.

Firgas

Lugares a los que volver con más calma

Además de lo que quedó fuera del itinerario, hubo muchos rincones que nos enamoraron y a los que nos habría gustado dedicar más tiempo. De los barrios de Vegueta y Triana en la capital vimos lo esencial, pero nos gustó tanto que no nos hubiese importado dedicarle un día entero. Y Tejeda nos dejó claro por qué es uno de los Pueblos más Bonitos de España, motivo por el cual volveríamos a visitarlo sin dudarlo.

En un nuevo viaje a Gran Canaria quizá fuese una buena idea darle otra oportunidad a Arucas, y aprovechar para hacer la visita guiada a la Fábrica de Ron Arehucas, todo un clásico en la isla.

Preguntas frecuentes para viajar a Gran Canaria

¿Cuántos días hacen falta para recorrer la isla?

Con 6 días puedes hacerte una idea bastante completa de la isla, combinando patrimonio, pueblos y naturaleza. En menos tiempo lo normal es centrarse en una zona (sur + centro o capital + norte). Si tienes una semana entera, mejor aún: siempre queda algo pendiente.

Alquilar un coche en Gran Canaria

¿Cuál es la mejor época para visitar Gran Canaria?

El clima es suave todo el año, con medias de 20 ºC incluso en invierno. La primavera y el otoño suelen ser los momentos ideales: hay buen tiempo, menos masificación y precios más bajos que en verano. En febrero, además, la floración de los almendros en Tejeda tiñe de blanco los barrancos y convierte el paisaje en un espectáculo único.

¿Qué zona elegir para alojarse?

No hay una única respuesta, depende de lo que busques. Si prefieres un ambiente urbano y cultural, Las Palmas de Gran Canaria es una gran base con la playa de Las Canteras a un paso. Para quienes priorizan el sol garantizado y el ocio, el sur turístico concentra la mayoría de alojamientos. Y si lo que quieres es calma, naturaleza y carreteras panorámicas, el interior o el norte rural son la elección perfecta.

En seis días de viaje a Gran Canaria comprobamos que la isla es mucho más que sol y playa. Volvimos con la sensación de haber visto mucho y de habernos dejado aún más en el tintero, pero también con la certeza de que es un destino al que apetece regresar una y otra vez. Y esa es quizá la mejor señal de todas: Gran Canaria engancha. ¡Hasta pronto!

mapa y mochila de viaje por Gran Canaria

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